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Seguridad alimentaria


En el marco del Día Mundial de la Alimentación, para la Defensoría del Pueblo, como institución comprometida con la protección y promoción de los derechos humanos, se hace impostergable acelerar el proceso para reducir el hambre como primer objetivo de desarrollo del milenio, y alcanzar así la seguridad alimentaria en Panamá.

El derecho a la alimentación no solamente es un derecho protegido en instrumentos internacionales, sino que también se ubica como parte esencial de los derechos humanos, aunque todavía genera algunas discusiones académicas en cuanto a su exigibilidad y justiciabilidad.

En ese sentido, en la actualidad todos tenemos la valiosa oportunidad de redoblar esfuerzos para garantizar el acceso a alimentos sanos y nutritivos, en consonancia con el derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre, a través de una agenda y calendario de acciones que concreten resultados tangibles en esa dirección.

Con lo anterior me refiero, entre otras cosas, a la adopción de las Directrices Voluntarias, instrumento acogido favorablemente para lograr el objetivo de la reducción del hambre.

Con la adopción de las DIRECTRICES VOLUNTARIAS, que aspiramos no solamente a adoptarlas sino también apropiarnos de ellas, la República de Panamá dispondría de recomendaciones concretas y prácticas sobre el modo de aplicar buenas políticas de seguridad alimentaria en el marco de los derechos humanos.

En este sentido, como institución nacional de derechos humanos, actualmente la Defensoría del Pueblo asume el compromiso de sensibilizar, educar vigilar y procurar la adopción de las medidas que el Estado panameño debe realizar a efectos de garantizar el derecho a la alimentación de todos y todas.

101 años de Panamá América

 
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