Seguridad como principio del desarrollo
Durante la campaña del 2004, Torrijos y su PRD hablaron hasta morirse sobre el 0 corrupción, Más seguridad y Más empleos. A dos años de su gobierno, no se ha cumplido ninguna de las promesas de campaña. Podríamos hablar de algunos casos de corrupción que le dan al gobierno un desprestigio digno de una traslación de comentarios para transformarse en realidad. Se dice que en algunas oficinas públicas se pide coima para todo; se dice que han subido los precios de los registros sanitarios de los medicamentos, lo que encarece y desabastece ciertos medicamentos. Dicen y dicen.
En cuanto a seguridad, ocupa la posición número 1 en la atención de la gente. La mayor parte piensa que ha desmejorado tanto, que puede llegar a tomarse cada ciudadano la justicia por su mano. Escuchaba al jefe de la Policía en un programa de radio y la verdad es que no logré comprenderlo bien. En conclusión, no está pasando nada que nos preocupe. Quisiera preguntarle al Sr. Mirones dónde están los miles de policías que gradúan cada tantos meses y que debieran ocuparse de cuidar el país. Si este señor tirara a las calles esas unidades, podríamos caminar tranquilos, yo usaría el transporte público sin peligro, acabaríamos con los robos, las balaceras de las pandillas, los crímenes y asaltos y toda la violencia que nos preocupa.
Me contaron que en la balacera que se escenificó frente a Multicentro, los policías corrieron hacia la Nunciatura a resguardarse. De ser esto cierto, en manos de quién estamos para que nos defiendan. Creo que las oficinas no alcanzan para albergar la cantidad de policías que tenemos y así no se trabaja. Por otro lado, cuando los pocos que existen en público cogen presos a delincuentes, sobre todo si son menores, al día siguiente les pasan delante burlándose de ellos. Ninguna moral pueden tener en alto con esa situación y más bien su vida corre peligro.
Si mandaran a la calle a los policías de tránsito, podríamos pagar la deuda externa con las multas por las violaciones al reglamento que cometen los ciudadanos, sobre todo taxistas y buseros. No he visto ciudad en el mundo que conozco, donde se violen más las reglas del tránsito, a veces en las narices de los pocos policías que hay. Mejor no tengas un choque porque pernoctas o amaneces esperando la policía con una irresponsabilidad que raya en el delito. Los panameños estamos sorprendidos, bueno ya nos sorprenden pocas cosas, con lo que sucede en las calles de Panamá.
Para lo que sí son buenos es para resolver los casos (la mayoría), pero no previenen los delitos y las muertes inocentes. Mientras no tengamos las unidades policíacas en la calle, que para ello se hicieron, no tendremos seguridad.
Y de lo de más empleos, el Sr. Presidente Torrijos, como dicen todos sus dependientes cuando hablan en los medios, espera la ampliación del Canal para crear empleos. Bueno, es que no tiene experiencia en ello. Lo que necesitamos es un programa económico que empuje la economía hacia arriba, que el crecimiento del PIB llegue a todos los panameños y no sólo a un pequeño grupo. Que no haya necesidad de repartir a las madres 35 balboas como limosna sino que se le consiga un empleo a ella y al marido para que llenen de verdad sus necesidades familiares. Eso es desarrollar la economía del país para impulsar el crecimiento con equidad. Pero pareciera que al llegar a los puestos de gobierno lo hicieran sólo para los bolsillos de ellos y no para los panameños. Quisiéramos que los gobernantes dieran lo que tienen en bien de la ciudadanía y evitaríamos las quejas y la desconfianza que hay en el país entero. Quisiera ver el montón de policías en la calle, trabajando y no protegiéndose del sol; cuidando a los ciudadanos y no pidiendo coima para redondear el sueldo. Policías que, si tienen que ir a tu casa, no debas buscarlo tú porque no tienen carro. Policías honestos como eran aquéllos de antes que nos hacían sentir protegidos y no huyendo de ellos como ahora. Dios quiera que algún día lo logremos, Sr. Mirones y Harris.
(marisin@movistar.com.pa)
El referendo de la ampliación debe ser visto no solo como espacio de decisión sobre este megaproyecto, sino más allá, como espacio de fortalecimiento de la democracia participativa. ¿Así está ocurriendo? ¿Existe las condiciones democráticas para que el debate sea real? ¿Saldremos de este ejercicio con un mayor nivel del conciencia pública en la población? Por el contrario, a excepción de espacios limitados, lo que sobresale es una batalla mediática, y poco énfasis en construir el voto informado y crítico en dirección al 22 de octubre.
(raulleisr@hotmail.com)
En cuanto a seguridad, ocupa la posición número 1 en la atención de la gente. La mayor parte piensa que ha desmejorado tanto, que puede llegar a tomarse cada ciudadano la justicia por su mano. Escuchaba al jefe de la Policía en un programa de radio y la verdad es que no logré comprenderlo bien. En conclusión, no está pasando nada que nos preocupe. Quisiera preguntarle al Sr. Mirones dónde están los miles de policías que gradúan cada tantos meses y que debieran ocuparse de cuidar el país. Si este señor tirara a las calles esas unidades, podríamos caminar tranquilos, yo usaría el transporte público sin peligro, acabaríamos con los robos, las balaceras de las pandillas, los crímenes y asaltos y toda la violencia que nos preocupa.
Me contaron que en la balacera que se escenificó frente a Multicentro, los policías corrieron hacia la Nunciatura a resguardarse. De ser esto cierto, en manos de quién estamos para que nos defiendan. Creo que las oficinas no alcanzan para albergar la cantidad de policías que tenemos y así no se trabaja. Por otro lado, cuando los pocos que existen en público cogen presos a delincuentes, sobre todo si son menores, al día siguiente les pasan delante burlándose de ellos. Ninguna moral pueden tener en alto con esa situación y más bien su vida corre peligro.
Si mandaran a la calle a los policías de tránsito, podríamos pagar la deuda externa con las multas por las violaciones al reglamento que cometen los ciudadanos, sobre todo taxistas y buseros. No he visto ciudad en el mundo que conozco, donde se violen más las reglas del tránsito, a veces en las narices de los pocos policías que hay. Mejor no tengas un choque porque pernoctas o amaneces esperando la policía con una irresponsabilidad que raya en el delito. Los panameños estamos sorprendidos, bueno ya nos sorprenden pocas cosas, con lo que sucede en las calles de Panamá.
Para lo que sí son buenos es para resolver los casos (la mayoría), pero no previenen los delitos y las muertes inocentes. Mientras no tengamos las unidades policíacas en la calle, que para ello se hicieron, no tendremos seguridad.
Y de lo de más empleos, el Sr. Presidente Torrijos, como dicen todos sus dependientes cuando hablan en los medios, espera la ampliación del Canal para crear empleos. Bueno, es que no tiene experiencia en ello. Lo que necesitamos es un programa económico que empuje la economía hacia arriba, que el crecimiento del PIB llegue a todos los panameños y no sólo a un pequeño grupo. Que no haya necesidad de repartir a las madres 35 balboas como limosna sino que se le consiga un empleo a ella y al marido para que llenen de verdad sus necesidades familiares. Eso es desarrollar la economía del país para impulsar el crecimiento con equidad. Pero pareciera que al llegar a los puestos de gobierno lo hicieran sólo para los bolsillos de ellos y no para los panameños. Quisiéramos que los gobernantes dieran lo que tienen en bien de la ciudadanía y evitaríamos las quejas y la desconfianza que hay en el país entero. Quisiera ver el montón de policías en la calle, trabajando y no protegiéndose del sol; cuidando a los ciudadanos y no pidiendo coima para redondear el sueldo. Policías que, si tienen que ir a tu casa, no debas buscarlo tú porque no tienen carro. Policías honestos como eran aquéllos de antes que nos hacían sentir protegidos y no huyendo de ellos como ahora. Dios quiera que algún día lo logremos, Sr. Mirones y Harris.
(marisin@movistar.com.pa)
El referendo de la ampliación debe ser visto no solo como espacio de decisión sobre este megaproyecto, sino más allá, como espacio de fortalecimiento de la democracia participativa. ¿Así está ocurriendo? ¿Existe las condiciones democráticas para que el debate sea real? ¿Saldremos de este ejercicio con un mayor nivel del conciencia pública en la población? Por el contrario, a excepción de espacios limitados, lo que sobresale es una batalla mediática, y poco énfasis en construir el voto informado y crítico en dirección al 22 de octubre.
(raulleisr@hotmail.com)