Seguridad nacional: problema panameño
Los noticieros televisivos divulgaron las respuestas ofrecidas por el Ex-Director de la Policía Nacional sobre el problema de la seguridad nacional. El cinismo demostrado en las mismas, revela el poco respeto que siente por quienes diariamente hacen esfuerzo patriótico por garantizar la tranquilidad pública, el bienestar nacional. La seguridad dentro de los confines nacionales es problema de todos los panameños, de los que realmente somos panameños.
Es preocupante, por decir lo menos, que quien ha ocupado el más alto rango en la Policía Nacional, sienta que no es problema suyo lo de la seguridad nacional. ¿Dónde está la sinceridad de las palabras en el ejercicio del cargo? ¿Dónde está el sentimiento de lo nacional cuando se acogió a los beneficios de la nacionalidad patria ? ¿Cuáles son sus desprendimientos como panameño en momentos de dificultad nacional ? ¿Cómo se le puede seguir beneficiando en cargos que mejor pudieron desempeñar los auténticos panameños, a quien siente desprecio y desdeña la suerte de los nacionales que defienden la soberanía y luchan por mantener descontaminado de violencia el país ?.
El problema de las seguridad nacional nos concierne a todos los panameños. No importa la actividad en que nos desempeñemos. Es un hecho real que todos vivimos en este suelo, que hoy día, ofrece las mejores condiciones por el respeto a la vida, por la libertad de trabajo, de culto, el esfuerzo educativo que se hace y el amor a la tierra que nos ofrece oportunidades inexistentes en otros lares. Por ello, estamos agradecidos de haber nacido en Panamá y poder cultivar el sentido de lo panameño e inculcarlo a nuestros hijos.
Por eso debemos tener sumo cuidado cuando se designan en cargos que deben garantizar la seguridad nacional, a quienes en lo personal sienten que su única responsabilidad es cobrar su quincena y que al dejar el cargo, todo termina y que no tienen compromiso alguno con el país. Hemos sido una nación abierta y acogedora, desprendidos aún en detrimento de los nuestros. Cuando escuchamos respuestas como las comentadas, entiendo y remarco, que debemos ser más exigentes en lo relacionado con el otorgamiento de la nacionalidad a extranjeros, que nunca sienten como panameños y que sólo buscan vivir de nosotros y hasta mejor que nosotros.
A los integrantes de la Fuerza Pública en el ramo de la Policía Nacional, no puede haberles gustado en forma alguna, que quien les arengaba a asumir posturas patrióticas frente a la insurgencia en Darién, diga con olímpico desprecio al trabajo que realizan, que la seguridad nacional no es su problema, ya que dejó de ser Director de la Policía. La petulancia y la soberbia caracterizan a quien por gratitud con este suelo y sus nacionales, debe actuar con humildad, gratitud y pundonor.
Ojalá que hagamos acopio de los desatinos cometidos en la gestión gubernamental recién pasada, que con desprecio de los panameños raizales, ubicó en posiciones cimeras de la administración a personajes como el ex-policía, y otros que al parecer han echado anclas que se resisten a levar, porque flotan como una boya y se sienten en puerto seguro, pese a la tempestad que se les avecina. Son como los submarinos que esconden y asoman el periscopio para aprovechar los mejores vientos.
Como panameño, no puedo dejar pasar como inadvertida, la posición de desplante que significó para los comunicadores y para los nacionales, la histriónica entrevista, ofensiva y cargada de desprecio hacia los intereses de esta patria que le abrió un camino de esperanzas, que le ha rendido frutos que jamás habría logrado en su suelo natal. No Sr. Sosa, no necesitamos que Ud. desplace a un panameño en cargo alguno para que le preocupen los problemas del país, porque ninguna solución depende de su actuación. Lamentamos que ningún entrevistador le hubiera ripostado como merecía su respuesta. Tenga la seguridad de que sin Ud., superaremos cualquier contingencia y que seguiremos en nuestro suelo natal para fortalecerlo, amarlo y defenderlo.
Es preocupante, por decir lo menos, que quien ha ocupado el más alto rango en la Policía Nacional, sienta que no es problema suyo lo de la seguridad nacional. ¿Dónde está la sinceridad de las palabras en el ejercicio del cargo? ¿Dónde está el sentimiento de lo nacional cuando se acogió a los beneficios de la nacionalidad patria ? ¿Cuáles son sus desprendimientos como panameño en momentos de dificultad nacional ? ¿Cómo se le puede seguir beneficiando en cargos que mejor pudieron desempeñar los auténticos panameños, a quien siente desprecio y desdeña la suerte de los nacionales que defienden la soberanía y luchan por mantener descontaminado de violencia el país ?.
El problema de las seguridad nacional nos concierne a todos los panameños. No importa la actividad en que nos desempeñemos. Es un hecho real que todos vivimos en este suelo, que hoy día, ofrece las mejores condiciones por el respeto a la vida, por la libertad de trabajo, de culto, el esfuerzo educativo que se hace y el amor a la tierra que nos ofrece oportunidades inexistentes en otros lares. Por ello, estamos agradecidos de haber nacido en Panamá y poder cultivar el sentido de lo panameño e inculcarlo a nuestros hijos.
Por eso debemos tener sumo cuidado cuando se designan en cargos que deben garantizar la seguridad nacional, a quienes en lo personal sienten que su única responsabilidad es cobrar su quincena y que al dejar el cargo, todo termina y que no tienen compromiso alguno con el país. Hemos sido una nación abierta y acogedora, desprendidos aún en detrimento de los nuestros. Cuando escuchamos respuestas como las comentadas, entiendo y remarco, que debemos ser más exigentes en lo relacionado con el otorgamiento de la nacionalidad a extranjeros, que nunca sienten como panameños y que sólo buscan vivir de nosotros y hasta mejor que nosotros.
A los integrantes de la Fuerza Pública en el ramo de la Policía Nacional, no puede haberles gustado en forma alguna, que quien les arengaba a asumir posturas patrióticas frente a la insurgencia en Darién, diga con olímpico desprecio al trabajo que realizan, que la seguridad nacional no es su problema, ya que dejó de ser Director de la Policía. La petulancia y la soberbia caracterizan a quien por gratitud con este suelo y sus nacionales, debe actuar con humildad, gratitud y pundonor.
Ojalá que hagamos acopio de los desatinos cometidos en la gestión gubernamental recién pasada, que con desprecio de los panameños raizales, ubicó en posiciones cimeras de la administración a personajes como el ex-policía, y otros que al parecer han echado anclas que se resisten a levar, porque flotan como una boya y se sienten en puerto seguro, pese a la tempestad que se les avecina. Son como los submarinos que esconden y asoman el periscopio para aprovechar los mejores vientos.
Como panameño, no puedo dejar pasar como inadvertida, la posición de desplante que significó para los comunicadores y para los nacionales, la histriónica entrevista, ofensiva y cargada de desprecio hacia los intereses de esta patria que le abrió un camino de esperanzas, que le ha rendido frutos que jamás habría logrado en su suelo natal. No Sr. Sosa, no necesitamos que Ud. desplace a un panameño en cargo alguno para que le preocupen los problemas del país, porque ninguna solución depende de su actuación. Lamentamos que ningún entrevistador le hubiera ripostado como merecía su respuesta. Tenga la seguridad de que sin Ud., superaremos cualquier contingencia y que seguiremos en nuestro suelo natal para fortalecerlo, amarlo y defenderlo.