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Seguridad pública: un fracaso de campaña


Me refiero al interesante artículo de Teresita Yaniz de Arias titulado "Delincuencia". En el mismo transmite su atinada preocupación, como de la mayoría de los panameños, por las noticias cotidianas relacionadas con ejecuciones, captura de cargamentos y tumbes de drogas, así como por la naturaleza violenta y repugnante que acompaña a estos ilícitos.
Señala que "(resulta) más fácil tranquilizarnos, pensando que las víctimas y los delincuentes vinculados a estas actividades (son) extranjeros, gente de mal vivir, que se (liquidan) los unos a los otros en una especie de profilaxis hamponil que casi debíamos agradecer..". Lo que no destaca Teresita es que el promotor de esta teoría es el propio Director de la Policía Nacional, quien tuvo la osadía de decir una vez que los ciudadanos decentes no tienen porqué temer ante la ola de crímenes, por estar supuestamente perpetrados solamente contra personas ligadas a actos delictivos.
Teresita acepta que nuestras instituciones son frágiles. Afirmación muy valiente de alguien políticamente vinculado al actual gobierno, pero cuyos representantes en la Asamblea Nacional consideraron pertinente la rebaja de penas frente a delitos de diferente naturaleza. ¡Vaya paradoja! También indica que los enormes recursos financieros generados por el crimen organizado, logran intimidar y sobornar a funcionarios de todas las instituciones y rangos, confirmando por ende, que el "cero corrupción" planteado en la pasada campaña fue también un mito demagógico.
En un párrafo de su artículo hace referencia a los delincuentes de "cuello blanco" como "profesionales y hombres de negocios en apariencia dedicados a actividades legítimas y prósperas". También vinculados, agregamos nosotros, a cargos públicos del más alto perfil, y cuyas fortunas son un verdadero misterio. Destaca que han continuado los "delitos atribuibles a la maleantería local", que se ha incrementado el sicariato, el secuestro y los homicidios, así como el ensañamiento y la tortura, confirmando por consiguiente, que su candidato prometió lo que no podía cumplir.
Ahora parece que descubrió que la seguridad colectiva no es sólo responsabilidad del Ejecutivo, sino que requiere la colaboración de toda la población y el compromiso del Órgano Judicial y el Ministerio Público (con mucho tino dejó por fuera al Órgano Legislativo, cuyas leyes pretenden amainar el castigo de quienes delincan). Si la intención de esta real afirmación es quitarle responsabilidad al Gobierno que le sirve, es muy tarde. Y como no puede faltar el elemento político, incluye que la oposición ha contribuido a "que las instituciones policivas se vieran seriamente socavadas y contaminadas por la delincuencia..". Y es que el hecho de que la oposición no contribuya con el saneamiento de la cosa pública, sino que se diluya en confrontaciones estériles, no quiere decir que ahora ella sea factor decisivo de inseguridad nacional. ¡Incomprensible!
Finalmente concordamos con Teresita cuando señala: "Es mucho lo que está en juego: nada más y nada menos que la propia vida y la nación". Lastimosamente, pareciera que las personas a quienes les sirve y que dirigen nuestros destinos, no han escuchado su atinada advertencia.
Le temen a que la mudanza les genera pérdidas económicas, pues de eso subsisten sus familias.
Sidney Adolphus Young, q.e.p.d fue un destacado periodista panameño a quien la Alcaldía de Panamá, en conjunto con la junta comunal de Río Abajo, le rindió homenaje colocando un busto de su imagen en uno de los parques del corregimiento.
Muchos vendedores sienten temor al cambio y piden que se reconsidere la medida.

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