Seguridad: Quien manda la orquesta manda la fiesta
Los gringos nos han marcado las pautas de la seguridad nacional. Seguramente consideraron su deber hacerlo, al saber que desde la invasión militar en 1989, que coordinaron con unas dos docenas de panameños, nos acomplejamos de tal manera con el tema Noriega, que quisimos erradicar el vocablo "militar" del diccionario de la Real Academia de la Lengua Nacional. La misma que dirige doña Elsie Alvarado. Saben además lo gringos, más que nosotros, que desde esos tiempos de fronda no ha ocurrido ni una sola reunión (real y efectiva) que evalúe con franqueza nuestra situación de defensa y seguridad. Desde los comandantes Menéndez Franco, Pepe Lucho, y obviamente todavía no ha tenido tiempo de hacerlo el actual, don Toty Barés.
Conocen los gringos que al irse, más o menos del todo, estas cosas tienen que hacerse, aunque sea por cuenta de los Boys Scouts. Entonces se han preocupado. Como ellos saben además que las cosas se quedan en Panamá en blá, blá, blá, las han puesto por escrito. Están conscientes que en nuestro subconsciente colectivo tenemos tan baja estima que pensamos que si las guerrillas colombianas amanecen un día en Chepo y Portobelo, nosotros los volvemos a llamar para que vengan a sacar de aquí a los comunistas colombianos, mientras seguimos en los preparativos del "Carnaval del Milenio", en lo cual le damos cátedra al Pentágono en estrategia, adiestramiento y logística. Y "guaro" de verdad. Bueno, es sabrosón llenarnos la boca de democracia, de que erradicamos el militarismo (como lo dicen los legisladores en sus paseos a los distintos países a pachanguear con la plata, la mía y la tuya, por si acaso); sin embargo, nos aguantamos un poquito cuando nos preguntan sobre soberanía. ¿What´s that?... Esa cosa llamada soberanía, nos parece, no se establece con discursos cuando nos merodean ladrones de gallinas, que, equivocadamente, se roban también helicópteros y se los llevan como si nada, con pilotos y p...adentro. ¡Qué descaro!...
Bueno, ¿queremos hablar más en serio?... Los gringos no han dicho nada que no supiéramos, pero ahora lo dijeron ellos. Y usted verá cómo esos conceptos se tomarán ahora en cuenta. Porque el que manda en la orquesta manda en fiesta ¿Y qué nos recomiendan los gringos?...
Que tenemos que remilitarizarnos (¿qué es eso?)...
Debemos de desarrollar un cuerpo de defensa profesional (¿entonces no lo tenemos?)...
Que en las contingencias de la frontera andamos a pie, ya que no podemos "disparar, movernos ni comunicarnos"...(¿ni por señas?).
Que somos un país lleno de agua y no tenemos capacidad de vigilar esa agua, porque sólo tenemos chatarra (aunque nuestros marinos sí sirven).
Que no podemos controlar nuestro espacio aéreo, porque tenemos el espacio bastante grande, pero no hay naves para volar en él.
Y mejor ni seguimos, porque se dan cuenta los ticos y aprovechan para tomarse Chiriquí.
Nada hay realmente de extraordinario en el diagnóstico. Que además no es el diagnóstico panameño, sino el gringo. Al cierre de estas planas, aún no conocíamos el plan nacional. Como además ellos saben que llevamos un mes en fiestas patrias, viene el de navidades y compraderas, luego los Reyes Magos, y después el carnaval, con todas sus fiestas y parrandas, en el que sí tenemos una estrategia a todo meter, entonces nos mandan el avisito de que para remilitarizarnos ellos nos pueden dar una ayudita, pero que no creamos que es mucha. Y si se nos pasa la mano, o si doña Mireya, con eso de haberse tomado con sus "Rambos" la Autoridad Marítima, se volviera dictadora, ellos simplemente volverían a gastar mil trescientos millones en otra invasión.
Bueno, de todos modos, para invitar inversionistas millonarios a invertir con confianza en el país, está claro que con los tongos que tenemos ahora, dicen los gringos que no basta. Y ellos dicen, o por lo menos creen, que aunque medio que se retiran de aquí, todavía son dueños de la orquesta y de la fiesta... ¿Y qué le contestaremos nosotros?...
Bueno, realmente no quería decir nada, para que ocurran, porque si las digo, entonces las planchan. Digamos algo:
Nuestra constitución prescribe el ejército, y por tanto, proscribe militares, (que sólo tenemos el derecho de escribir). Todos nos dimos un baño de antimilitarismo (del panameño, del gringo no, que ese nos encanta). Como lo que tenemos se llama Policía Nacional, entonces busquemos unas cuantas metas, como:
Crear una Policía de Fronteras o Resguardo de Fronteras y Costas. Con oficiales y tropas que reciban un intenso adiestramiento en tácticas de infantería en la selva y operaciones de contrainsurgencia, e inteligencia de guerras irregulares. Con el análisis debido y profundo, y un diseño de inteligencia combinado con Estados Unidos y Colombia (mínimo) sobre las actividades diarias de narcotráfico y lavado, etc.
Que se organice un servicio marítimo de guardacostas, con un componente de policía que se parezca a los infantes de marina o fuerzas de combate antisubversivo.
Que nuestros aviones se refuercen para ese tipo de actividades, complementado por helicópteros, y que esas naves sirvan para volar de verdad.
Adiestrar también, profundamente, a nuestra policía para la lucha antidelictiva, de un modo técnico, eficiente, con la moral necesaria para no dejarse sobornar por las mafias, y con el armamento, equipo comunicacional, y estabilidad suficiente, para no cambiar a todo el mundo con nuevas leyes morcillas al subir Martín, Alberto o Mayín. O ése, el que no sabemos ahora.
Y luego de que eso funcione un poco, entonces digamos, sin ninguna vergüenza eso que ahora decimos y nos crece la nariz: que dizque somos soberanos. Porque tomamos la cerveza que hace Don J. J. Vallarino.
Conocen los gringos que al irse, más o menos del todo, estas cosas tienen que hacerse, aunque sea por cuenta de los Boys Scouts. Entonces se han preocupado. Como ellos saben además que las cosas se quedan en Panamá en blá, blá, blá, las han puesto por escrito. Están conscientes que en nuestro subconsciente colectivo tenemos tan baja estima que pensamos que si las guerrillas colombianas amanecen un día en Chepo y Portobelo, nosotros los volvemos a llamar para que vengan a sacar de aquí a los comunistas colombianos, mientras seguimos en los preparativos del "Carnaval del Milenio", en lo cual le damos cátedra al Pentágono en estrategia, adiestramiento y logística. Y "guaro" de verdad. Bueno, es sabrosón llenarnos la boca de democracia, de que erradicamos el militarismo (como lo dicen los legisladores en sus paseos a los distintos países a pachanguear con la plata, la mía y la tuya, por si acaso); sin embargo, nos aguantamos un poquito cuando nos preguntan sobre soberanía. ¿What´s that?... Esa cosa llamada soberanía, nos parece, no se establece con discursos cuando nos merodean ladrones de gallinas, que, equivocadamente, se roban también helicópteros y se los llevan como si nada, con pilotos y p...adentro. ¡Qué descaro!...
Bueno, ¿queremos hablar más en serio?... Los gringos no han dicho nada que no supiéramos, pero ahora lo dijeron ellos. Y usted verá cómo esos conceptos se tomarán ahora en cuenta. Porque el que manda en la orquesta manda en fiesta ¿Y qué nos recomiendan los gringos?...
Que tenemos que remilitarizarnos (¿qué es eso?)...
Debemos de desarrollar un cuerpo de defensa profesional (¿entonces no lo tenemos?)...
Que en las contingencias de la frontera andamos a pie, ya que no podemos "disparar, movernos ni comunicarnos"...(¿ni por señas?).
Que somos un país lleno de agua y no tenemos capacidad de vigilar esa agua, porque sólo tenemos chatarra (aunque nuestros marinos sí sirven).
Que no podemos controlar nuestro espacio aéreo, porque tenemos el espacio bastante grande, pero no hay naves para volar en él.
Y mejor ni seguimos, porque se dan cuenta los ticos y aprovechan para tomarse Chiriquí.
Nada hay realmente de extraordinario en el diagnóstico. Que además no es el diagnóstico panameño, sino el gringo. Al cierre de estas planas, aún no conocíamos el plan nacional. Como además ellos saben que llevamos un mes en fiestas patrias, viene el de navidades y compraderas, luego los Reyes Magos, y después el carnaval, con todas sus fiestas y parrandas, en el que sí tenemos una estrategia a todo meter, entonces nos mandan el avisito de que para remilitarizarnos ellos nos pueden dar una ayudita, pero que no creamos que es mucha. Y si se nos pasa la mano, o si doña Mireya, con eso de haberse tomado con sus "Rambos" la Autoridad Marítima, se volviera dictadora, ellos simplemente volverían a gastar mil trescientos millones en otra invasión.
Bueno, de todos modos, para invitar inversionistas millonarios a invertir con confianza en el país, está claro que con los tongos que tenemos ahora, dicen los gringos que no basta. Y ellos dicen, o por lo menos creen, que aunque medio que se retiran de aquí, todavía son dueños de la orquesta y de la fiesta... ¿Y qué le contestaremos nosotros?...
Bueno, realmente no quería decir nada, para que ocurran, porque si las digo, entonces las planchan. Digamos algo:
Nuestra constitución prescribe el ejército, y por tanto, proscribe militares, (que sólo tenemos el derecho de escribir). Todos nos dimos un baño de antimilitarismo (del panameño, del gringo no, que ese nos encanta). Como lo que tenemos se llama Policía Nacional, entonces busquemos unas cuantas metas, como:
Crear una Policía de Fronteras o Resguardo de Fronteras y Costas. Con oficiales y tropas que reciban un intenso adiestramiento en tácticas de infantería en la selva y operaciones de contrainsurgencia, e inteligencia de guerras irregulares. Con el análisis debido y profundo, y un diseño de inteligencia combinado con Estados Unidos y Colombia (mínimo) sobre las actividades diarias de narcotráfico y lavado, etc.
Que se organice un servicio marítimo de guardacostas, con un componente de policía que se parezca a los infantes de marina o fuerzas de combate antisubversivo.
Que nuestros aviones se refuercen para ese tipo de actividades, complementado por helicópteros, y que esas naves sirvan para volar de verdad.
Adiestrar también, profundamente, a nuestra policía para la lucha antidelictiva, de un modo técnico, eficiente, con la moral necesaria para no dejarse sobornar por las mafias, y con el armamento, equipo comunicacional, y estabilidad suficiente, para no cambiar a todo el mundo con nuevas leyes morcillas al subir Martín, Alberto o Mayín. O ése, el que no sabemos ahora.
Y luego de que eso funcione un poco, entonces digamos, sin ninguna vergüenza eso que ahora decimos y nos crece la nariz: que dizque somos soberanos. Porque tomamos la cerveza que hace Don J. J. Vallarino.