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Seguro Social


Mereció la pena el esfuerzo para obtener una ley que reorganizara el funcionamiento de la Caja de Seguro Social. Tendremos de ahora en adelante un funcionamiento de la misma, muy superior al que existía.
Evidentemente, la ley que establece la nueva reglamentación constituye un gran logro, en diversos aspectos. En especial le damos la bienvenida a la disposición de crear la figura de un Fiscalizador Interno. Esperamos que en el cumplimiento de sus deberes, el mencionado funcionario sabrá ahorrarle a la institución sustanciales cantidades de dinero.
El año antepasado fue necesario botar medicamentos vencidos. Según se informó, por más de B/. 900 mil. Gran parte de estas medicinas permaneció almacenado hasta caducar, porque los médicos, por ética, tras haber sido informados por los pacientes sobre su ineficiencia, dejaron de recetarlos. Evidentemente, la adquisición de los mismos, obedeció a favoritismos para satisfacer a compadres y amigos.
Hemos dicho antes y gustosamente repetimos que, al conocerse determinados medicamentos por su eficacia, ellos deben servir de modelos para impedir que en las licitaciones sobre su adquisición puedan participar otros que carezcan de la misma efectividad. No se trata de adjudicar una licitación al mejor postor porque venderá barato, sino comprar lo más indicado.
Es de esperar que quienquiera que sea la persona designada para el cargo de Fiscalizador Interno de la Caja de Seguro Social tome en cuenta, en primer lugar, que debe esmerarse en que a los asegurados se les suministren medicamentos eficaces y que no se vuelva a despilfarrar el dinero en la adquisición de otros, por baratos que sean, cuyo destino ha de ser el de permanecer almacenados hasta que prescriban para echarlos luego a la basura.

101 años de Panamá América

 
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