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Seguro Social para la paz


EL FUTURO del Seguro Social es una de las mayores preocupaciones que tienen las personas de bajos y medianos ingresos, y uno de los principales retos que tiene que afrontar el Estado.
El número de años que pueda vivir una persona es una incógnita, pero la experiencia demuestra que los jubilados en Panamá están superando los 80 años de vida y están recibiendo un monto total en pensiones que rebasa ampliamente las aportaciones que acreditaron al régimen de jubilaciones de por vida más el rédito que las mismas generaron.
Estudios actuariales recientes señalan que el Programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) tendrá que drenar las reservas para poder cumplir con sus compromisos.
Las reservas estimadas en más de B/. 1,600 millones en el 2004 se tornarán negativas (-B/. 172.9 millones) en el 2012.
El programa requiere unos B/. 1,800 millones de ingresos adicionales a los proyectados a recaudar para poder cumplir con el pago de sus prestaciones entre el 2005 y el 2012, y en dicho período el promedio de incremento anual de los ingresos esperados es de B/. 4.5 millones.
Debido a los actuales términos de financiación de IVM, éste no tiene la capacidad de generar dichos fondos a través de los ingresos por cotización, los ingresos financieros que generan los plazos fijos e inversiones y por los aportes estatales establecidos por ley, lo que obliga a utilizar las reservas hasta agotarlas o reformar el régimen de pensiones.
Por tratarse de riesgos sociales los cubiertos por la entidad, cualquier reforma que se efectué a la Caja de Seguro Social (CSS) afectará el entorno social y económico del país y cualquier medida necesaria que no se ponga en práctica afectará el bienestar de la población.
Si los pensionados reciben más recursos que los que insertaron al sistema, más sus respectivos rendimientos, estaremos aumentando la desigualdad, afectando la equidad intergeneracional, la cual es imprescindible corregir, ya que las ganancias de éstos será la pérdida de las próximas generaciones que esperan jubilarse.
No hay una formula mágica para salvar al Seguro Social.
Es necesario realizar una transformación integral de la Caja y de sus diversos programas para rescatarlo.
Para hacer factible al régimen de protección social habrá que realizar cambios que permitan aumentar sus ingresos e incorporar nuevas fuentes de recursos.
Además, implementar medidas que equilibren el aumento extraordinario que se espera en las prestaciones económicas en los próximos años por el aumento de nuevos pensionados.
Es importante reconocer la diferencia que existe entre el déficit operativo que experimenta IVM a partir del año 2002 y su déficit actuarial estimado en B/. 4.4 mil millones en el 2004, y poder definir una estrategia de acción para dar con una solución a los mismos.
Los resultados operativos se mejoran significativamente elevando el rendimiento de las reservas, disminuyendo la evasión, la morosidad y la retención de cuotas; no así el déficit actuarial, el cual no sólo contempla el pago de las pensiones de un año determinado como se hace operativamente, sino que, además, contabiliza los compromisos con los pensionados y sus sobrevivientes hasta que los mismos expiren, algunas veces quizás hasta después de más de treinta años.
Es necesario estabilizar operativamente al Programa de IVM como un primer paso para salvarlo, utilizando todas las opciones que el régimen ofrece.
Para contrarrestar el déficit actuarial, habrá que innovar y modificar los términos de financiación del régimen de pensiones y recomponerlo, procurando evitar traumatizar el entorno socioeconómico del país, el cual es reconocido como uno de los más injustos del mundo por la gran desigualdad en la distribución del ingreso, debido a que lo del Seguro Social es más complejo que encontrar un equilibrio para IVM, pues el componente estructural del mismo tiene ramificaciones económicas y sociales que afectan la incidencia de la pobreza, la persistencia de la desigualdad, la permanencia de la exclusión, el aumento de la desocupación, la ampliación de la informalidad, el déficit en la generación de empleos, el crecimiento económico, la subida de precios, la productividad de la mano de obra, el bienestar de la población, la calidad de vida, la morbilidad, la mortalidad, al igual que la calificación riesgo país y la tranquilidad ciudadana.
El correcto manejo de los aspectos involucrados dará la mejor solución. Es necesario ver el tema del Seguro Social científica y objetivamente, de manera estructural más que de coyuntura; tomar en cuenta a los que han estudiado la problemática, escuchar sus apreciaciones y garantizar la paz social del país.

101 años de Panamá América

 
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