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Seguro Social, un reto operativo y generacional


EL CRECIENTE déficit actuarial que registra Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), que más que se duplicó de B/. 2.1 mil millones en 1997 a B/. 4.4 mil millones en el 2004, ha creado el escenario de la urgente necesidad de reformar al Seguro Social
Operativamente, la situación no es mejor porque en el 2004 los programas que dan cobertura social a la población registraron déficit. IVM cerró con déficit de B/. 42.3 millones, Enfermedad y Maternidad con B/. 22.0 millones y Riesgos Profesionales con B/. 3.3 millones.
Una estrategia financiera para la Caja de Seguro Social (CSS), es enfocar su recuperación en función de estabilizarla operativamente, como una prioridad. Así es factible equilibrar las finanzas de la Caja desde este año. Actuarialmente, IVM mantendrá cifras en rojo más tiempo. El déficit operativo se está registrando desde el 2002 y todavía es manejable. Actuarialmente, el desequilibrio se remonta hasta menos de tres décadas atrás.
Ver lo del Seguro Social de manera operativa no significa desconocer el déficit actuarial. No se puede ignorar mediante un enfoque alternativo de análisis un pasivo contingente tan tangible para los panameños por su magnitud, sino que el enfoque operativo permite elaborar una estrategia de acción inmediata para abordar un problema que necesita ser afrontado con el esfuerzo prolongado de toda la Nación.
El enfoque actuarial señala la magnitud de un mego compromiso que requiere para ser saldado de la contribución de diversas generaciones y el operativo permite fijar objetivos y metas a corto y mediano plazo para rescatar al seguro social.
Reformas institucionales y en los términos de financiación, con una adecuada distribución del costo de salvar al Seguro entre las partes pertinentes, permitirán que los diversos programas registren resultados operativos positivos desde el 2005.
Las reformas deberán ser acompañadas con cambios en el entorno social y económico del país, para aumentar las posibilidades de sobre vivencia del seguro.
No obstante, el mejoramiento operativo que se registrará, cualquiera que sea el arreglo que se concilie con las reformas, hay que tomar una decisión acerca de cómo se repartirá ínter generacionalmente la deuda previsional que IVM está acumulando, que de acuerdo a estimaciones cada día aumenta en B/. 1.4 millones.
Nos corresponde decidir cuánto estamos dispuestos a abonar para saldar este compromiso contingente de IVM y cuánto del mismo diferiremos a nuestros relevos.
Mientras menos responsabilidades asumamos, más pesada será la carga que legaremos a nuestros nietos. Debemos reflexionar acerca del daño que le ocasionó al régimen de pensión la falta de capacidad de las autoridades pertinentes para acordar las reformas durante los cinco años anteriores. El Seguro Social no soporta más indecisión, decidamos ahora.
Existe una seria limitante en el crecimiento de los ingresos, la cual es estructural por su dependencia con el ritmo de crecimiento de la economía y con el entorno socioeconómico, pero la mayor limitante para balancear al régimen de pensiones, es el enorme incremento que se espera en las prestaciones económicas, el cual también es estructural por estar en función con los cambios demográficos de la población, especialmente con el aumento de la esperanza de vida.
Constantemente aumentan las expectativas de superar la edad de jubilación, lo cual eleva los costos de IVM y de Enfermedad y Maternidad.
Entre el 2005 y el 2014 (sin reformas), se estima recaudar B/. 5.1 mil millones de ingresos para el programa de pensiones y realizar gastos por B/. 7.8 mil millones. En dicho período, los ingresos se incrementarán a una tasa promedio anual de 1.1% y los egresos a 5.8%.
El reto de la gestión operativa es encontrar el financiamiento para pagar las prestaciones económicas futuras, antes que se agoten las reservas, ya que las proyecciones de los ingresos por cotización, los financieros y los aportes estatales son suficientes para pagar las pensiones vigentes a diciembre de 2004, hasta la extinción de las mismas. Si se elabora un flujo operativo exclusivamente para el pago de las pensiones existentes al 2004, obtendremos resultados positivos desde el 2005, (sin utilizar las reservas), manteniéndose un saldo favorable creciente en el tiempo, debido a las bajas anuales de los pensionados de mayor edad. Recuperar al Seguro Social exigirá responsabilidades de todas las partes involucradas.
Asumamos los compromisos que nos corresponden de la deuda actuarial, como cabeza de la cadena intergeneracional (Estado, patrono, asegurado) y leguemos a nuestros nietos, el eslabón final de la misma, un Seguro Social los más similar posible, al que recibimos de nuestros padres y de nuestros abuelos.

101 años de Panamá América

 
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