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Seis meses y nada


Un dicho popular en Panamá cuando algo no anda bien es: "nada que ver". Esto se aplica de forma exacta a los seis meses de gobierno de Doña Mireya Moscoso, el cual no mostraba, al cumplir los seis meses, ni siquiera un plan económico con un mínimo de coherencia. El "plan Juliao" fue presentado, posteriormente, a la aparición del hantavirus.
Ironías de la vida: el Toro tenía a Norberta ayudando a deprimir la economía panameña y Mireya tiene a Norberto para lo mismo.
Las obras inauguradas por la administración de Doña Mireya Moscoso son las obras iniciadas, desarrolladas y casi completadas por la administración de Pérez Balladares y una vez completen las mismas en las próximas semanas o meses, tendremos una presidenta que no va tener cinta qué cortar. Lo paradójico y espectacular da la situación es que el plan económico presentado con 24 ó 36 horas de diferencia con el presentado por el ex - dictador y actual presidente de Bolivia, General Hugo Bánzer encuentra los mismo espejismos que aquel: allá el General Bánzer promete inversiones por mil millones de dólares, de las cuales sólo treinta millones serán destinadas a obras públicas de carretera; acá se prometen dos mil quinientos millones cuando todo el país está consciente de que el tener un Ministerio de Obras Públicas paralizado y vivir todos la ilusión de que Pérez Balladares y su excelente Ministro de Obras Públicas completaron por los siglos de los siglos las vías terrestres nacionales, no hay que invertir en éstas.
Lo interesante de ambos fenómenos suscitados en la semana iniciada en el calendario cristano occidental el lunes 13 de marzo, es que, el plan del ex - dictador y actual Presidente de la "democracia" de Bolivia, tiene un claro origen en los fondos de los organismos internacionales de crédito, mientras que el plan de Panamá no tiene un financiamiento tangible, al menos por el momento. En el caso panameño, el plan económico del gobierno de doña Mireya no existe y a lo más que puede aspirar es a una ociosa hipótesis. La presión de los organismos financieros para que se dé la privatización del IDAAN, del aeropuerto de Tocumen y del Centro de Convenciones Atlapa son los requisitos indispensables para que las llamadas "IFIS" apoyen el extraño documento llamado de desarrollo económico.
Según el plan, la otra fuente de financiamiento sería utilizar el ahorro nacional, lo cual puede resultar tan peligroso como si un comerciante se gastase el capital semilla con el que deberá trabajar. En cuanto a este último tema, es hora de que el señor Juliao entienda que la sociedad civil no va ha cruzarse de brazo mientras el gobierno "NACIONALISTA POPULAR" de Doña Mireya decide gastar el ahorro nacional para satisfacer las ilusiones económicas formuladas en la campaña. Todo los países del universo, como todas las personas particulares, hacen sus negocios en base al crédito.
Entonces, más que machacar contra el endeudamiento, que en el fondo es machacar contra el crédito o por lo menos, contra el mal crédito, deberíamos tener un verdadero equipo negociador con las IFIS. Resulta ridículo decir que va a consumir el ahorro nacional, para comprar deuda para después ser sujeto de crédito, o sea para volver a endeudarnos.
Resulta más practico hacer a un lado las ilusiones del plan de gobierno, negociar términos de privatizaciones menos onerosos para las masas, pero cumplir a los agiotistas internacionales las promesas estatales de privatizar. Claro está el pueblo debe poder analizar cómo se llama el animal (toro) que nos comprometió con las IFIS, al extremo que o privatizamos o no hay crédito.
Luego de seis meses no se ve nada. El ridículo plan económico no tiene padrino económico; en todo caso aquí se aplica lo expuesto por el candidato a la presidencia del Perú, Dr. Luis Castañeda: "Los ilusionistas son para mí un espectáculo,pero no son un modelo." Lo anterior lo declaró el Dr. Castaneda a CBS telenoticias el día 3 de octubre de 1999.

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