Semana Santa
Esta, a la que llaman Semana Mayor, es la que se guarda en místico recogimiento y manifestaciones de amor y de dolor por parte de millones de seres humanos, en tributo a Dios por todos los católicos y apostólicos romanos del mundo. Coincidencialmente, se aprovecha para rogar por su magnífico representante en la tierra, el obispo de Roma, Juan Pablo II.
Los que creemos en la existencia, muerte y resurrección del enviado de Dios, su Padre, no sólo nos prosternamos ante El, con amor y respeto, sino convencidos de que existió. Cualquier ser humano podría descubrir la verdad de la existencia de Dios.
En primer lugar, las referencias bíblicas nos lo confirman. Luego, hay testigos de que Jesucristo resucitó. Es el único ejemplo, en la historia de la humanidad, de un hombre que haya podido resucitar.
Como si eso fuera poco, no hay más que elevar la vista al firmamento, una noche cualquiera. Millones de estrellas se ofrecen a la vista. La extensión y profundidad del espacio son deslumbrantes e insondables. Aquellas lejanas estrellas que fulguran en el firmamento, ¿quién las hizo?
Astronómicamente, la luz del sol recorre 300,000 kilómetros por segundo. Hay que multiplicar 300,000 por 60, para obtener la cantidad de kilómetros que recorre la luz en un minuto. Eso suma 18,000,000. Multipliquemos eso por 60, para saber cuánto recorre la luz en una hora; multipliquemos eso por 24, para saber cuántos kilómetros recorre en un día; multipliquemos esto por los 365 días que tiene un año. Luego, calculemos cuántos millones y millones de kilómetros habrá en lo que se llama un año luz. Y hay nebulosas, fuera de nuestro sistema solar, así: La más cercana está a dos millones de años luz de la tierra. Y la más lejana, está a 140 millones de años luz.
Nada sale de la nada. Esta maravilla tuvo que tener un Creador. ¿Quién, sino Dios?
Los que creemos en la existencia, muerte y resurrección del enviado de Dios, su Padre, no sólo nos prosternamos ante El, con amor y respeto, sino convencidos de que existió. Cualquier ser humano podría descubrir la verdad de la existencia de Dios.
En primer lugar, las referencias bíblicas nos lo confirman. Luego, hay testigos de que Jesucristo resucitó. Es el único ejemplo, en la historia de la humanidad, de un hombre que haya podido resucitar.
Como si eso fuera poco, no hay más que elevar la vista al firmamento, una noche cualquiera. Millones de estrellas se ofrecen a la vista. La extensión y profundidad del espacio son deslumbrantes e insondables. Aquellas lejanas estrellas que fulguran en el firmamento, ¿quién las hizo?
Astronómicamente, la luz del sol recorre 300,000 kilómetros por segundo. Hay que multiplicar 300,000 por 60, para obtener la cantidad de kilómetros que recorre la luz en un minuto. Eso suma 18,000,000. Multipliquemos eso por 60, para saber cuánto recorre la luz en una hora; multipliquemos eso por 24, para saber cuántos kilómetros recorre en un día; multipliquemos esto por los 365 días que tiene un año. Luego, calculemos cuántos millones y millones de kilómetros habrá en lo que se llama un año luz. Y hay nebulosas, fuera de nuestro sistema solar, así: La más cercana está a dos millones de años luz de la tierra. Y la más lejana, está a 140 millones de años luz.
Nada sale de la nada. Esta maravilla tuvo que tener un Creador. ¿Quién, sino Dios?