Sembrando carreteras
En silencio, el gobierno de Martín Torrijos ha estado adelantando algunas obras viales de importancia, que hacen recordar las que realizara la administración de Ernesto Pérez Balladares con el ensanche de la Interamericana, que fuera continuado hasta Aguadulce por su sucesora Mireya Moscoso.
Con apenas dos años de ejercicio presidencial, Torrijos avanza a todo vapor el ensanche a cuatro vías de la estratégica vía de la 24 de Diciembre en Tocumen que apunta hacia Panamá Este, área que está recibiendo la mayor parte de la presión expansiva de la ciudad de capital, hacia Chepo, Pacora y más allá, hacia la mítica Darién.
Igual se adelanta a todo vapor el ensanche a cuatro carriles de la antigua vía que comunica a Arraiján con La Chorrera, excelente y visionaria iniciativa para ambos distritos que, en el último censo, registraron el mayor crecimiento poblacional del país y que brindan alternativas de vivienda social, en condiciones de vida mejor. Eso es tremendamente positivo, considerando que el casco urbano, ese conformado por El Chorrillo, San Miguel, Curundú y San Miguelito, no da más; y Panamá Oeste se erige de ese modo como una interesante alternativa para vivir; por ello hay que mejorar su infraestructura. Así lo ha entendido el Gobierno Nacional no sólo con el ensanche, sino con una nueva potabilizadora en ese sector, que poco a poco está haciendo de la falta de agua un problema del pasado.
Otra obra importante del gobierno de Torrijos es la continuación del ensanche, también a cuatro carriles, de la Interamericana en el trecho entre Aguadulce y Santiago. Esta última se ha convertido en un importante polo de desarrollo, casualmente, apostarle al desarrollo de esa provincia fue parte de la estrategia de su padre, para frenar un tanto la migración hacia la capital. En aquel entonces, el fallecido militar instaló en la capital veragüense, un ingenio azucarero que, en su momento, tuvo un gran impacto en Santiago y los distritos aledaños.
Se dice que las carreteras no se comen y no hay nada menos cierto. No sólo se comen y tienen buen sabor, en términos de fuentes de empleo y progreso para los lugares donde pasan, sino que llevan turismo, riqueza, valorización y oportunidades de todo tipo. Parte del desarrollo de los países que lo disfrutan, se ha basado en excelentes redes viales. En Panamá, tenemos la oportunidad de aprovechar nuestra ventaja, consistente, paradójicamente, en nuestro escaso tamaño.