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Señales positivas de paz en Colombia


Los recientes contactos sostenidos entre representantes de la guerrilla colombiana y del gobernante electo Andrés Pastrana, empiezan a arrojar señales positivas respecto a la posibilidad de que se llegue a un acuerdo de pacificación en el vecino país.
Hace pocos días, en Alemania, tuvo lugar el primer contacto directo entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el futuro gobierno, de donde surgió el acuerdo de continuar con las negociaciones formales tan pronto Pastrana asuma el poder.
Paralelamente, en territorio colombiano, fue liberado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda más poderosa organización irregular armada del país, un grupo de 15 mujeres, colaboradoras del ejército de ese país, conocido bajo el nombre de "Chicas de Acero".
La liberación de dichas mujeres se hizo, según la dirigencia guerrillera, como señal de buena voluntad frente a las iniciativas de paz impulsadas por el presidente electo.
Las escenas transmitidas por los colegas periodistas de CBS muestran con hondo dramatismo la situación del dividido país, en el que el pueblo enfrenta al pueblo. No otra cosa simbolizan las lágrimas y abrazos de despedida entre los jóvenes guerrilleros y las cautivas liberadas, que tienen en común su idealismo por distinta que sea su causa, su origen humilde, la incertidumbre y la misma bandera patria. Juntos podrían hacer mucho por reconstruir al país.
El otro punto, también un serio obstáculo para la paz, lo constituye el narcotráfico. Y en ese aspecto no vislumbramos más que dificultades, a no ser que Estados Unidos aprenda a pensar poniéndose en el lugar de Colombia.
Ciertamente, el triunfo de Pastrana fue muy bien recibido en Estados Unidos. Pero ya algunos voceros del Departamento de Justicia se han adelantado a insinuar su objetivo de reimplantar la extradición de narcotraficantes, lo cual ha encontrado aparente eco en el mandatario electo.
Ha de recordarse la enorme cuota de sangre que ha pagado el país, además de la destrucción de muchos sitios y los millones de dólares que ha costado a la nación la lucha contra los carteles de la droga.
Los "extraditables" llenaron de escombros y cadáveres el país, forzando a que sucesivos gobiernos colombianos resistieran la presión norteamericana en favor de una reforma constitucional que permitiera la extradición de nacionales.
Las tribulaciones del presidente saliente, Ernesto Samper, se acreditan precisamente a su negativa a ceder ante la extradición, lo que le ganó una abierta y prolongada hostilidad con Estados Unidos.
Sería un gravísimo error que por culpa de la extradición, se perdiera la oportunidad preciosa de llevar por fin la paz al sufrido país colombiano. Y ese error bien podría desestabilizar la seguridad de las naciones vecinas, que incluyen a Panamá en primer término.

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