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Señora presidente: escuche


El siete de febrero y el primero de marzo del presente año, el Palacio Presidencial recibió dos notas de mi persona, referente a la denuncia de ciertos errores que se han cometido en el Ministerio de Educación, y la falta de aclaración que el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia tiene pendiente, relativo al delicado tema de la Junta Consultiva del Código de la Familia, enunciada en el Acuerdo de Autorregulación de los Canales de Televisión.
Debido a los errores del Ministerio de Educación, se enseña en ciertas áreas de nuestro pasado, acontecimientos no ciertos y denunciados en la Oficina de Defensoría del Pueblo y en los despachos de las dos precitadas Señoras Ministras, en donde lo único que alegan, es que estudian (varios años para ello), por lo que prueban que no tienen asesores idóneos, ni investigadores capaces de encontrar la realidad, en el caso del Ministerio de Educación.
En cuanto al otro precitado ministerio, lo único que enuncia lo que el público debe saber, o sea, la razón de tanta violencia en los programas de televisión y en las telenovelas, que desde 1993, mil y un ciudadanos y más de treinta censores han deseado que exista moral en las programaciones y los gobiernos nacionales, desde entonces no acatan la petición de las personas y permiten que el mal se acrecenté por medio de la televisión.
La Presidenta de la República debiera encomendarle a las dos señoras Ministras mencionadas, que ponga al día al público debido a que se desconoce nuestra verdad histórica en cuanto a la Independencia de Panamá de Colombia el cuatro de noviembre de 1903 y que aconteció días después, distorcionando los textos escolares denunciados sobre el Panamá de Antaño. Y en 1993, el Ministerio de Educación suspendió las obras de Ciencias Sociales que no hubiesen sido corregidas. Relativo al Ministerio encargado de nuestra moral, el público debe saber cuando se integró la Junta Consultiva, sus integrantes y que hacen, debido a que no se ha publicado en los medios sociales, existiendo violencia y no cumplimiento de los parámetros legales, ni del Acuerdo de Autorregulación de las Estaciones de Televisión, debido a que deben anunciar al público, las personas que deben ver los programas, para que la juventud no aprenda a delinquir. El Ministerio encargado para ello parece que trabaja secretamente en dicha área, porque dicha ley-reglamentación no se está cumpliendo y encomiendo a la Señora Presidente que tome las medidas del caso. Actualmente se interpuso una queja al respecto en la Defensoría del Pueblo contra una funcionaria de la Presidencia de Panamá, por no dar solución a las peticiones que se le solicitan a la Señora Presidente de la República.
Como modo aclaratorio, los Señores Directores del Museo de Historial del Archivo Nacional y del INAC, han conversado con mi persona al respecto, aportándole al primero una investigación y a dos otros funcionarios públicos, pruebas para que tomen las debidas providencias. Ojalá lleven a cabo las funciones que deben realizar por el bien del panameño.
El hermetismo secreto con que trabajan ciertos asesores o técnicos en las materias aquí señalada, es tan asombroso, que el público no sabe la veracidad de la razón por la cual la inmoralidad es tan alta en los programas televisivos, que pareciera que no les importa por no exigir el remedio al mal prevaleciente.
Señora Presidente de la República de Panamá: Con todo el respeto que su persona se merece, favor contestar las dos notas que menciono y decirme el lugar a donde debo dirigirme para que se aclaren varios señalamientos de Panamá y que los funcionarios públicos que menciono, tomen las providencias indispensables para despejar incógnitas que los libros anuncian erradamente, y las televisoras, en vez de tomar largas declaraciones a políticos, indagan al pueblo sobre sus verdaderas necesidades, existiendo en nuestro territorio extrema pobreza, y en parte, debido a que no se les educa adecuadamente, y reciben de la televisión escenas colmadas de violencia.
Públicamente le solicito que me reciba para mostrarle con pruebas, desde cuando el mal ha prevalecido, notas de funcionarios públicos, actuaciones al respecto de la Procuraduría de la Administración y Defensoria del Pueblo, y como remediar el mal que carcome las entrañas del pueblo, que ha sufrido de no llevarse a cabo promesas de políticos que van hacia el necesitado para conseguir un voto, y cuando están en algún puesto importante, parece que no recuerdan que muchos miles de panameños comen basura y duermen en las aceras. Y todo por falta de educación y por la violencia existente.

101 años de Panamá América

 
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