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Señora Susan Segal Presidente Americas Society y el Council of the Americas, New York


Respetada Sra. Segal:
Con sorpresa he leído los avisos publicados en varios medios de comunicación, pagados por el gobierno de Panamá, sobre la Exposición de Fotografías presentada por la American Society y el Council of the Americas sobre el Dictador Militar de Panamá General Ornar Torrijos. Dicha información nos dice que la presidenta de la entidad patrocinadora, Susan Segal y su vicepresidente resaltaron la figura humanista del general Torrijos. Nos agrega que al inaugurarla su presidente honorario, Sr. William Rhodes, expresó que "la influencia de Ornar Torrijos fue muy positiva en todo el continente". Y me causó sorpresa, porque la presencia del hijo del general Torrijos, hoy presidente de Panamá, con su familia, indica claramente el propósito de dicha Exposición. Había estado bajo la impresión que la American Society y el Council of the Americas no funcionaban bajo influencias políticas.

Me sorprende que, a casi 30 años de desaparecido, para entidades como la suya, el dictador se proyecte como una figura de influencia "positiva en todo el continente". Para Panamá se proyectó en distintos niveles de nuestra sociedad.

Por ejemplo, en nuestra Universidad Nacional la calidad la transformó en cantidad. Bajo su dictadura nuestra primera casa de estudios fue primero clausurada, más tarde reabierta, pero cercada y por primera vez en la historia tuvo una policía interna en desmedro de la Autonomía Universitaria. La Universidad no acaba de recuperarse de aquellas medidas políticas y populistas, al término que su actual rector, Gustavo García de Paredes, ha debido bajar los estándares académicos con que se evalúan a los estudiantes. Y cada año trascienden los informes sobre la pobre formación que reciben nuestros estudiantes y la forma como reducidos grupos manipulan a profesores y alumnos.

Panamá soportó una negativa y nociva influencia del Dictador Torrijos, bajo cuya égida desaparecieron decenas de panameños, y sometió al país al más oscuro de sus episodios, en detrimento de los derechos humanos, la libertad de expresión y la democracia. Su dictadura militar controló los medios de comunicación con censuras, cierres y despojos.

Existe documentación sobre los crímenes perpetrados durante ese período; las torturas, las desapariciones, el exilio, la suspensión de los partidos políticos, el endeudamiento a que sometió al país y los robos al erario público. A pesar de haber suspendido los partidos políticos, creó el Partido Revolucionario Democrático (PRD) como "brazo político de la dictadura", dio a su bandera insignia el rojo, blanco y azul, colores de nuestra bandera Patria, con el once (11) en el centro, representando el día que abrogaron la Constitución Nacional. Martín Torrijos es hoy el Secretario General de dicho partido político.

Me imagino que no estarán tampoco presentes en la exposición que Uds. han montado como un homenaje positivo, las fotografías del sacerdote colombiano Héctor Gallego y de los dirigentes izquierdistas Floyd Britton y Heliodoro Portugal, desaparecidos sin dejar rastros durante la Dictadura Militar que encabezó el General Omar Torrijos.

Y que dicha Exposición se instale en Estados Unidos, tampoco es una sorpresa; total, ese país "amigo" nos tiene acostumbrados a toda clase de ambivalencias, expresadas con toda claridad con el apoyo económico que por años le dio al dictador, a las giras internacionales que le organizaron y la forma como lo promovieron para que firmara el Tratado sobre el Canal de Panamá que le interesaba a  Estados Unidos.

Estados Unidos mantuvo también, durante más de dos décadas, apoyo a gobiernos militares en todo el continente latinoamericano, mientras sus presidentes y funcionarios hablaban y hablan aún al mundo sobre la necesidad impostergable de la democracia, de los derechos humanos y de la libertad de expresión.

Atentamente,
Rosario A. de Galindo

101 años de Panamá América

 
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