Sensatez prevaleciente
La forma súbita como se calentaron las relaciones entre Colombia y Ecuador, tras el ataque del ejército colombiano a un grupo de las FARC que acampaba a 1.8 kilómetros de la frontera, pero del lado ecuatoriano, casi es aprovechada por el lamentable oportunismo del presidente venezolano, Hugo Chávez. Hubo rompimiento de relaciones diplomáticas, movimiento de tropas en las fronteras y una que otra afirmación inapropiada, conductas que la diplomacia no aconseja.
Todos los habitantes de América del Sur deben tener muy claro que los verdaderos enemigos de nuestros países son siempre los mismos: el crimen organizado, la violencia organizada, que busca confundir a la población pobre y abandonada por el Estado. De igual manera, en el concierto de las naciones, los objetivos comunes son la base en la que descansa el porvenir de cada una de las naciones. Al final fue esta sensatez la que prevaleció y permitió el apretón de manos y las sonrisas -un poco forzadas- entre los dignatarios de Colombia y Ecuador, sellando así la superación de la repentina crisis.
Como los conflictos reales están muy lejos de haber desaparecido, y Chávez sigue formando parte del paisaje, hay que estar prevenidos para las próximas amenazas. Panamá puede y debe tomar un rol mediador más activo, no a pesar de que es parte interesada por su frontera con Colombia, sino precisamente porque es en su interés que la sensatez del diplomático siempre prevalezca sobre el protagonismo populachero de los politicastros conocidos y los que haya por conocer.