Sensible epidermis del Sr. Blades
El gerente general del IPAT, Rubén Blades, comparte con otros funcionarios de este gobierno la característica de tener la epidermis política extremadamente sensible. Aclaremos que no es ministro, pues el Ministerio de Turismo no existe. Prueba de ello es que el proyecto de Presupuesto General del Estado se refiere a la entidad que él regenta como “Instituto” no como “Ministerio”. También conviene recordarle que cuando se le hacen críticas a su gestión, la respuesta que los ciudadanos esperan es en relación a los señalamientos de la crítica no a cómo su impugnador hizo fortuna. Y si se va a referir al tema, por lo menos diga la verdad. Peligroso es que un funcionario incursione en el ámbito personal de sus críticos, porque ello abre la puerta para hagan otro tanto con la vida de él.
El Sr. Gerente General nos ha regalado una página de sus declaraciones que aparecieron en este diario y en un muy leído tabloide donde fueron ilustradas con un fotomontaje de pésimo gusto. Y en ellas nos recuerda todos los premios que se ha ganado, todas las películas que ha filmado, y todo lo que la Patria le debe por dedicarnos su artístico tiempo, lo que incluso le hace perder dinero. Lástima que Blades no dedicara nunca un solo minuto para denunciar a la dictadura que oprimió al pueblo que ahora dice servir.
Acto seguido, enumeró "realizaciones", algunas de las cuales no existen y algunas de las que existen no pueden ser reclamadas ni por su gestión ni por esta administración. Debería reconocer que muchas de las "realizaciones" que mencionó nacieron en otras administraciones anteriores. Lo que es el IPAT hoy se debe a muchos funcionarios que dedicaron sus mejores esfuerzos al sector y a la institución.
El empresario que el Sr. Blades critica creó un imperio financiero que fue el más grande del país y de Centroamérica, lo que produjo miles de empleos bien remunerados. Hasta donde yo sé, los únicos empleos que el gerente del IPAT ha creado son los seis de su banda musical. Mas que un promotor de la actividad turística, Blades se ha conducido como un concertador de eventos trayendo artistas que engalanan eventos sociales para que el Jefe luzca bien, pero de promoción del turismo nada que sea trascendente.
Me alegro que el Sr. Blades haya encontrado el puesto que le queda bien a su estatura personal y política. Es evidente que la Presidencia de la República le quedaba muy grande.