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Sentido común


Es curiosa la facilidad con que los estafadores logran, día tras día, sacar dinero a los incautos. No se requiere más que un simple anuncio, por televisión, periódicos, radios y por supuesto, en forma más sofisticada y moderna, por Internet. En este juego contra la sensatez de la gente, todos somos posibles actores; ricos y pobres, de cualquier raza o color del primer, segundo y tercer mundo; no existe vacuna conocida contra ésta plaga. El único remedio eficaz contra el mal, comprobado en un 100%, se llama prudencia.
Desde hace años, en varios países, y por supuesto que Panamá no escapa de esto, han estado circulando notas, supuestamente enviadas desde Nigeria, donde les comunican a los destinatarios que existen fondos de más de 50 millones de dólares, producto de la comisión correspondiente a las instalaciones de pozos de extracción de petróleo y refinerías. Que dichos fondos, depositados en el Banco Central de Nigeria, sólo pueden ser retirados por medio de una transferencia a una cuenta personal, en el país de origen del destinatario de la carta, por lo cual le solicitan enviar un número de cuenta y nombre del banco con el cual operan, y que al recibo de esos datos, le enviarán el dinero, con la oferta de que, el 20% de esos fondos son por sus servicios de permitir el uso de su cuenta y el 80% restante será retirado por ellos al llegar a Panamá. No tengo forma de saber cuántas personas han recibido cartas similares aquí, pero sí he leído varias, enviadas a algunos amigos. A ellos les preguntaban si habían analizado por qué los habían escogido y lo exagerado de la oferta. Por qué pagar millones de dólares a un extraño, si banco a banco se ahorraban ese dinero, al pagar sólo la comisión regular de la entidad bancaria receptora que no llegaba ni al 1% del monto total. Entiendo que, al responder la nota con los datos requeridos, les solicitaban cierta suma de dinero, muy pequeña, en comparación con lo que iban a ganar en comisión; en señal de buena fe, reciprocando la confianza depositada en ellos, al ir a enviarles tan elevada suma. Por supuesto que, si enviaban el dinero que les pedían, jamás volvían a tener noticias de los "generosos" oferentes.
Las pirámides de ahorros y recuperación con creces corren la misma suerte; quienes las inician reciben mucho dinero de los ilusos y los últimos jamás recuperan su inversión. Algunos envían transferencias de sumas importantes de dinero a desconocidos, con la promesa de réditos muy atractivos, basado en ofertas por Internet bajo nombres y direcciones que, al final, resultan falsos.
Si en toda oferta de "ganga", se utilizara la prudencia, antes de decidir, haciendo gala de buen juicio, es prácticamente imposible que usted sea timado. Recuerde que no existe dinero honesto fácil, use el sentido común, las cosas que aparentan ser muy buenas, generalmente no lo son.

101 años de Panamá América

 
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