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Sequía y perforación de pozos


Por alguna razón o sin ella, el "Fenómeno del Niño" ha provocado una sequía prematura y más severa de lo usual, sobre todo en la región del llamado "Arco Seco", que comprende a Azuero y parte de Coclé. Ignoramos por qué no incluyen al sur de Veraguas, perennemente seco, donde el hambre campea y no crece más que chumico y pastizales marrones que ni el ganado quiere comer.
Ante la crisis que padece la región, poblada de gente noble y trabajadora, merecedora de mejor suerte, los ministerios de Salud y de Agricultura y Ganadería han coincidido en la misma solución de emergencia: Abrir pozos artesianos que extraigan del subsuelo el vital líquido. Por lo pronto, los ecologistas han advertido que no se debe abusar de esa fórmula porque se corre peligro de arruinar las tierras y convertirlas en un desierto al irrigarlas de las sales minerales propias de esas aguas. Pero por otra parte, es más que obvio que ambas entidades tienen que coordinarse para no redundar en lo mismo.
Supongamos que el recurrir al subsuelo sea una solución temporal, que no objetamos.
Sabemos que en época seca, hasta esa fuente se agota. Además, hay que saberla administrar, porque puede comprometer el agua de consumo y provocar inequidades, como cuando una sola explotación con mayor capacidad de extracción, termine secando los pozos que comparte con otros que acuden a la misma fuente subterránea.
Lo más importante es hacer realidad los programas de riego para los cuales se destinó desde el año pasado la suma de B/.30 millones provenientes del Fondo Fiduciario. Para tal efecto, la nueva ministra de Agricultura, Linette Stanziola, tendrá que imprimir a la entidad a su cargo un dinamismo del que careció su predecesor, a juzgar por sus resultados.
Es inconcebible que habiendo tanto río botando agua hacia el mar en este país, nuestros productores agropecuarios continúen ateniéndose a las lluvias. En una época gritábamos como consigna "Ni una sola gota al mar". Hoy sabemos que eso, ecológicamente hablando, no es deseable por la flora y fauna que depende del agua que fluye por la desembocadura de los ríos y arroyos. Pero el hecho innegable es que hoy hay desperdicio, y a esa problemática deben apuntar los esfuerzos de los programas de riego que desarrolla el gobierno nacional. Si lo logramos en el "Arco Seco", podemos extenderlo al resto del país agrícola y hacer más productiva y competitiva la actividad que sigue siendo la que más empleos genera, al tiempo que combatimos la pobreza que azota a ese sector.

101 años de Panamá América

 
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