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Seres humanos en la cárcel


Pareciera que es una novedad hablar sobre la situación penosa que viven los internos de nuestros centros penitenciarios, pero la verdad es que esta es una situación vieja y de mucho arrastre.
Con sólo observar las estructuras de dichos centros nos damos cuenta que no se ha hecho un trabajo real y efectivo en torno a esta problemática.
Aparte de haberse convertido en una escuela del delito, los centros son el constante recordatorio de la violación a los derechos humanos de los internos e internas que allí se encuentran.
La realidad es dura para aquellos que están en los centros penitenciarios, no sólo por la pérdida de uno de los bienes más preciados como es la libertad, sino muchas veces, el riesgo de perder lo más valioso: la vida.
Muchos de nosotros al leer los diarios, vemos con indiferencia la situación que viven los internos e internas que se encuentran en dichos centros, pero más allá de sus culpas, existe un trasfondo el cual no nos detenemos a analizar para no ablandarnos con "los delincuentes", pero aún cuando queramos evitarlo existe un por qué para todo.
Si nos hacemos la pregunta, ¿por qué encontramos un buen número de mujeres mayores acusadas por casos de drogas en el Centro Femenino de Rehabilitación?, podemos tener varias respuestas:
Bien puede ser que en algunos de estos casos se trate de mujeres sin escrúpulos que ven en las drogas un negocio fácil.
Pero también, podemos encontrar el caso de madres, abuelas, hermanas, que en un gesto de amor se responsabilizan para no ver a sus hijos en las cárceles.
A lo que muchos dirán, que esa madre es una encubridora o una mala madre, a estos podemos responder que puede ser, pero también nos puede enseñar que el amor no tiene límites y para una madre darse por un hijo no es sacrificio, es el pan de cada día.
En el caso de los hombres, también podemos encontrar seres corruptos, así como también a amigos, hermanos, tíos, abuelos, que se sacrifican y protegen a sus seres queridos y de esto se desprende que en muchos casos que encontramos en los centros, el delito mayor "es querer a alguien".
Por eso, les hago un llamado a no ser tan crueles a la hora de señalar a nuestros internos e internas, puesto que no podemos olvidar que son seres humanos al igual que nosotros, por lo que al momento de leer, ver o escuchar otra noticia y antes de emitir su juicio reflexione y verá que no siempre es el verdadero culpable al que estamos juzgando.

101 años de Panamá América

 
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