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Sí a la ampliación con justicia social


EL Presidente de la República, Martín Torrijos, anunció durante la realización de un Consejo Consultivo Comunitario en Santiago, Veraguas, que "se sentarán las bases para el Pacto de Concertación Nacional para el Desarrollo, a fin de lograr una definición de metas y objetivos a largo plazo".
Agregó, además, "que solicitará el apoyo de las Naciones Unidas" para desarrollar esta iniciativa del Ejecutivo. Y en efecto, dicho anuncio se hizo y se contó con el apoyo de Las Naciones Unidas para llevar esta gran tarea.
Este anuncio del presidente Torrijos, se da en un momento oportuno, lo hizo a escasos 71 días antes de celebrarse el referéndum, para determinar la suerte que correrá la ampliación del Canal , el próximo 22 de octubre 2006.
Diferentes grupos de la sociedad civil, de la Iglesia Católica y de los partidos políticos de gobierno y oposición, han venido demandando del gobierno nacional, un Plan de Desarrollo Nacional, que establezca claramente cuál será el destino de los ingresos procedentes de la ampliación del Canal. Y que este Plan de Desarrollo Nacional se extienda más allá del mandato del gobierno de turno, que sea tratado como tema de Estado.
Este anuncio del Presidente de la República, crea un ambiente favorable para que las fuerzas vivas del país, encuentren caminos de convergencia que permitan tener una clara visión del país que queremos para los próximos 25 o 50 años.
En el pasado se han logrado consensos razonables que han permitido tener un mejor país. Se logró la reforma constitucional que proscribió el militarismo dentro de nuestras fuerzas de seguridad, se elevó a rango constitucional el tema del Canal de Panamá. Recientemente se logró un acuerdo lo más amplio posible sobre el régimen de Seguridad Social al aprobar las reformas a la Caja de Seguro Social, y la ley que convoca al referéndum nacional sobre la ampliación del Canal, fue aprobada por unanimidad, con votos de partidos de gobierno y los partidos de oposición.
Hoy, nuevamente, el país tiene un gran reto, ponernos de acuerdo sobre un Plan de Desarrollo Nacional, que sirva como bastión para combatir la pobreza de los sectores más necesitados del país, comenzando por brindar una educación de calidad a nuestros estudiantes, con planes de estudio actualizados y teniendo dentro del pensum como tema obligatorio el dominio de uno o dos idiomas además del español.
De nada serviría que la ampliación del Canal permitiera que cada año lleguen cientos de millones al Tesoro Nacional, si los bolsones de pobreza se acumulan en la periferia de la ciudad capital, y en los sectores rurales del país. Si producto de esta misma pobreza, se acentúan cada día más la ola de violencia que vive hoy nuestra sociedad a lo largo y ancho de nuestro territorio.
Necesitamos sí una ampliación del Canal, pero que sus aportes a la nación, sirvan para darles una vida mejor a los panameños, principalmente a los sectores de pobreza y extrema pobreza. Una inversión en estos sectores, es una inversión en seguridad, y en el porvenir de un Panamá próspero, humano y en paz.
Este anuncio presidencial sobre el Pacto de Concertación para el Desarrollo, traerá confianza en sectores que hasta el momento se sienten indecisos sobre cómo votar en el referéndum, traerá confianza en quienes se preguntan ¿Dónde van los aportes que cada año da el Canal de Panamá? Traerá confianza en la sociedad civil que ha venido demandando ese plan de desarrollo nacional.
Ahora bien, hay un sector de panameños, que ni este ni ningún otro anuncio le traerá ningún grado de tranquilidad, porque para este sector de panameños ya hay una decisión tomada y es votar No en el referéndum de la ampliación del Canal.
Para ellos, según declaraciones de algunos de sus dirigentes, el votar no a la ampliación es darle un voto castigo al gobierno, por las razones que sean. Para otros es el momento ideal de acaudillar dirigentes para sus proyectos políticos partidarios en miras de la toma del poder político y cambiar el sistema actual por un sistema socialista más cercano a su ideología y a sus pretensiones de obtener el poder.
Para este grupo de ciudadanos, la democracia es el sistema que le permite toda participación de sus aspiraciones, lo cual es así. Pero este grupo que hace uso de sus derechos en democracia una vez lleguen al poder, desconocen la democracia como sistema e imponen su dictadura del proletariado.
Todos los panameños tienen la libertad de votar de acuerdo con sus conciencias, en el próximo referéndum, pero lo que deben tener cuidado es de no dejarse manipular por los grupos sectarios que no les importa en estos momentos, cuántos beneficios pueda aportar el Canal al país, y serán los mismos sectores recalcitrantes que se opondrán a la iniciativa de un Plan de Desarrollo Nacional, o si participan en él harán lo mismo que hacían en la mesa del Diálogo del Seguro Social, sabotear y boicotear.
Estamos ante una prueba que nos pone el destino, frente al futuro del país, con sensatez busquemos consensos, los más amplios posibles en bien de la inmensa mayoría del país, escuchemos lo que el domingo 13 de agosto nos aconseja la Iglesia Católica: "A los panameños y panameñas; para que en este momento histórico en el país, donde deben decidir sobre los destinos del Canal de Panamá, a través de un referéndum que determinará su ampliación, prevalezca el discernimiento, la conciencia y el bienestar común, para hacer una votación responsable libre de apasionamiento".
(*)El autor es, además, corredor de seguros.

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