default

Si no fuera por el Estado


Hace menos de 20 años, un Fukuyama demasiado animado por el fenómeno de la globalización, -como reconocería con humildad después-, hablaba del final de la Historia. Caía el Muro de Berlín, la democracia dominaba y sigue dominando el ambiente político de todo el mundo, la apertura económica también se transmutaba en una apertura financiera que destruía todas las barreras alrededor del mundo.

El mercado era el Rey, y la Bolsa de Valores, en todos los países, capitalistas o no, la mejor expresión de su reinado. Hasta hace dos semanas...

Todos observamos atónitos cómo una crisis hipotecaria -que algunos ilusos creímos que había tocado fondo y que tenía visos de recuperación-, se trasladó violentamente hacia el mercado financiero, produciendo la desaparición de las empresas financieras y bancos más importantes del sistema, la quiebra de unos, la fusión de otros, y finalmente, lo inverosímil: la compra y participación del Estado en los Estados Unidos, primero, y luego por toda Europa, en la nueva conformación accionaria de dichas empresas.

La conclusión de esa crisis es que podemos prescindir de un mercado no regulado; pero, por ahora, no podemos prescindir del Estado.

Si no hubiera sido por el Estado Nación que fundamos en el siglo XIX, la consecuencia hubiera sido no solamente el desplome de los mercados, y la consecuente crisis e inestabilidad económica, sino también la desaparición de las entidades políticas sobre las cuales se erigieron esos sistemas económicos. Si no hubiera sido por el Estado, entonces, además de crisis, hubiéramos tenido caos y anarquía.

Aunque, como diría alguien, el mercado de valores sigue siendo hoy un gran manicomio, gracias al Estado todos estamos seguros de que tarde o temprano el sistema se recuperará.

Las preguntas que quedan pendientes son: A qué costo y en cuánto tiempo.

Si no fuera por el Estado...

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América