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¡Sí se puede!


Entiendo que "¡Sí se puede!" es una propuesta que surge del conocimiento de que los cambios que requiere el país dependen de la propia gente, de su conciencia. Promueve la confianza en la capacidad y competencia de la sociedad para generarlos; y así, juntos, sectores productivos, laborales, campesinos, ricos y pobres, dirimir las diferencias metodológicas y programáticas para priorizar las tareas pendientes que los impulsen adecuadamente. Deja claro que sin éstos, los cambios, no habrá desarrollo económico y social, ni equidad en la justicia, la educación o el trabajo, y que la piedra angular de la moralidad y estima nacional radica en el nivel de corrupción generalizada del sistema socioeconómico y político imperante.
Sin embargo, este enunciado va acompañado de un vasto programa de políticas que definen el conocimiento integral de las causas y efectos de flagelo en todos los sectores de la sociedad y sus actividades, así como los correctivos.
Es importante la metodología promocional de la oferta para que una mayoría nacional que no administra un vocabulario técnico se sienta partícipe de la acción y soluciones resultantes.
¿Cómo el combate al contrabando (150 millones al año, aproximadamente, de zapatos, ropas, electrodomésticos y electrónicos), a la manipulación y tráfico de los permisos de importaciones (carnes, arroz, puerco, cebollas, maíz, papas, zanahorias, porotos, etc.), a las excepciones de impuestos y los subsidios, a la desviación de fondos o ingresos consulares y de Marina Mercante, nos puede ayudar a obtener mayores recursos para invertir en salud, educación y trabajo, y mejorar las condiciones de nuestros productores nacionales? Profundizando en la Reforma del sistema fiscal, tributario, de inversión y financiación. Fortaleciendo la supervisión de los ingresos y gastos fiscales e intensificar la recaudación y la administración de los impuestos.
Es sabido que los costos financieros que se pagan en el país, producto de la falta de una regulación sensata de los tipos de intereses en función del mercado, son causantes, entre otros efectos, de la depresión, de la demanda, el desempleo y la falta de inversiones productivas.
Aprobar leyes de excepciones a los industriales, alejados de una estrategia de desarrollo, no hará más productivo al sector, sino que abona al mantenimiento de los privilegios históricos, causantes de bajos salarios y pobreza creciente.
Los costos de los servicios públicos y los privatizados: luz y teléfonos que se pagan en el país, erosionan competitividad a los salarios que se pagan, afectando la demanda de bienes y servicios. Por consiguiente, debe profundizarse la reforma insistiendo en la regulación de los tipos de interés en función del mercado, y optimizar la asignación de recursos financieros, reforzar la supervisión y el control sobre las finanzas, y neutralizar los riesgos financieros de modo que las finanzas sirvan mejor al desarrollo económico y social.
Es necesario hacer docencia y preservar en la eficiencia, sin dejar de lado la equidad. No sólo oponerse al igualitarismo, sino también prevenir la gran disparidad existente en los ingresos.
Hay que reforzar la función reguladora del gobierno en cuanto a la distribución de los ingresos, teniendo como objetivos el logro del bienestar y la prosperidad para todos. Elevar los porcentajes de rentas medias, disminuyendo los ingresos bajos. Dejando claro que la sociedad panameña no es un mercado abierto, donde seguirá operando la ley del más fuerte. Que debemos de persistir en la integración social a fin de garantizar la estabilidad, el orden la seguridad y una paz duradera en el país. La persistencia de la delincuencia y el crimen son efectos de lo anterior.
Si el gobierno que resulta de esta propuesta, se apega a los mecanismos y criterio técnicos sociales, se puede prevenir y controlar cualquier factor que pudiera afectar las finanzas del Estado y su desarrollo, adoptando las políticas económicas que resuelvan los problemas actuales y futuros.
Se requiere la planificación estratégica de las finanzas públicas, las inversiones y del endeudamiento, así como del flujo de caja; enfocar con claridad las prioridades de mediano plazo con sus planes y estrategias financieras para su sostenibilidad evitando las improvisaciones e inversiones improductivas, elevando la calidad del gasto público y garantizando la necesaria flexibilidad presupuestaria para que en su ejecución se puedan hacer los ajustes y gastos que sean necesarios, sin comprometer el cumplimiento de las metas u objetivos.

101 años de Panamá América

 
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