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Sí se puede…


EL JOVEN CIUDADANO panameño, Carlos Carrera, oriundo de Boquete, provincia de Chiriquí, tomó desde el jueves 9 de noviembre, la decisión de mantener una vigilia con huelga de hambre, en el mismo sitio de la Avenida Martín Sossa, donde murieron calcinados en la tragedia del bus -el 23 de octubre pasado- 18 panameños.
Como era de esperar, la protesta de Carrera por las víctimas de la negligencia del Seguro Social-Ministerio de Salud y de las autoridades del Tránsito no le ha importado un bledo ni a las autoridades municipales o nacionales de ninguno de los Organos del Estado, ni a las organizaciones político-partidistas, sindicales, empresariales, grupos cívicos, medios de comunicación, estudiantiles o gremiales, con excepción de la Asociación de Empleados de la Caja de Seguro Social y un pequeño grupo de Derechos Humanos. Leamos lo que nos dice este joven:
"Yo sólo quiero justicia. Justicia para los muertos en estas tragedias, pero también para los vivos. La vida es el más sagrado de los derechos del ser humano, pero a veces la verdadera tragedia no es como se muere sino como se vive. Rehenes de la pobreza, la corrupción, la negligencia, la incapacidad de nuestras autoridades, sin libertad, sin justicia ni dignidad, víctimas de nuestra propia indiferencia y falta de solidaridad.
Las protestas generalmente apelan a las conciencias de los gobernantes. Yo no apelo a la conciencia de quienes han demostrado no tenerla, exijo de ellos por deber constitucional y legalmente constituido, lo que por sentido de moralidad no han hecho todavía.
Mi protesta es una apelación a la conciencia del pueblo panameño, a las instituciones cívicas, a los sectores empresariales, a todos los que sientan la necesidad de responder al llamado de luchar por la causa de la Justicia ejerciendo el liderazgo comunitario responsable, deponiendo rivalidades, sectarismos e intereses personales.
Apelo a los medios de comunicación y a los profesionales que en ellos trabajan para que en esta dolorosa encrucijada tengan como norte el servir responsablemente al ideal de divulgar la verdad sin distorsiones.
No creo en las protestas que alteran el orden público, que sólo dividen a os perjudicados por los problemas, afectando a quienes ninguna capacidad de decisión para resolverlos tienen. Por eso solicito firmas de respaldo para el pliego de peticiones, vigilias en horas que no afecten el normal desempeño de las labores cotidianas de la mayoría, uso de banderines negros y toda forma de protesta pacífica. Solicito que la gente se organice en delegaciones comunitarias para una marcha por la Justicia el 19 de noviembre a las 4:00 PM. que saldrá del Parque Porras hasta Hosanna para testimoniar nuestro compromiso de luchar porque tantas muertes no queden sepultadas en la impunidad y el olvido...
Porque hemos convertido la Justicia en una mercancía más. En este país el que no tiene plata no puede obtenerla. Y como toda mercancía también tiene sus mercaderes que la venden al mejor postor o la adulteran convirtiéndola en una burda imitación de lo que debe ser. Sobran los dedos de la mano para contar los magistrados de la Corte Suprema que no se han visto envueltos en escándalos de grandes magnitudes.
Creo que es el momento de unirmos y organizarnos para lograr un cambio que todos queremos y necesitamos. El negro absorbe todos los colores, por eso es el color del luto, pero también la negación de todas las banderas. Es hora de deponer todas las banderas y abrazar una sola: la de nuestra patria, Panamá".
Carrera recoge en su PLIEGO DE DEMANDAS, entre otras:
1. Renuncia o destitución del Ministro de Salud y del Director de la Caja de Seguro Social.
2. Renuncia o destitución de la Ministra de Gobierno y Justicia y del ex- director del Tránsito, Angelino Harris
3. Compromiso real para la creación de un laboratorio de toxicología que detecte y prevenga causas existentes o potenciales de futuras desgracias.
4. Desmantelamiento del negociado del transporte colectivo para o cual se solicita:
- Nombramiento de una comisión técnica independiente (entiéndase mecánicos calificados) escogida de una terna y pagada por el Gobierno, que realice una auditoría de las unidades de transporte que actualmente prestan servicio.
- Auditoría pública del recurso humano que labora en el sector. Basta de padrinazgos y mordidas. No más conductores irresponsables.
- Que las unidades que presentan deterioro irreparable sean sacadas de circulación y los certificados de operación reasignados a palancas que reúnan los méritos para ello (en caso que no los trabaje directamente el titular del certificado).
- Que se proporcionen préstamos blandos requeridos para reemplazar las unidades inhabilitadas para circular c reparar las que lo requieran.
- Crear el marco jurídico que impida el acaparamiento directo o indirecto (a través de interpuestas personas casi siempre familiares) de los cupos de transporte colectivo, y en el caso de empresas constituidas, que éstas cumplan con los ordenamientos jurídicos inherentes a sus responsabilidades sociales: salarios, prestaciones laborales, Seguro Social.
- Exoneraciones de importación de unidades y repuestos destinados al transporte colectivo. Ya que el Estado, a criterio del actual gobierno, puede exonerar millones en la venta de corporaciones bancarias y tradicionalmente lo ha hecho con la importación de autos de lujo, para los bendecidos del sistema, con mayor razón, debiera hacerlo para beneficiar a los usuarios del transporte colectivo, al propiciar, de esta forma, un ambiente propicio para la prestación de un mejor servicio.
Señor Presidente, hacer todo esto, SÍ SE PUEDE; por eso, al igual que este joven panameño: LO EXIGIMOS.

101 años de Panamá América

 
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