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Siembra vientos y cosecharás tempestades


El peor destino del mundo para un hombre que desea la fama, la gloria, y por supuesto, el poder, es que se le ignore. La sociedad desea figuras que se comporten por encima de la mediocridad general y que comprendan con transparencia su deber, acorde al cargo que ostentan.
Hace algunos días asistí a una cena de gala del Directorio Provincial de Panamá del Partido Panameñista. Ante más de un centenar de personas, Varela orienta su discurso hacia la unidad panameñista e inclusive a respaldar a aquellos miembros del partido que fuesen perseguidos o acusados sin habérseles comprobado sus faltas. También nos explicó que sus diferencias con el presidente Endara habían sido el producto de inquinas sembradas por personas que buscaban el distanciamiento de las fuerzas panameñistas. Los presentes salimos satisfechos y con esperanzas revividas en la unidad interna del partido y de la oposición.
Para mi sorpresa, en la misma cena de gala, el presidente panameñista daba un discurso totalmente diferente al país. Sus declaraciones a los medios fueron duras y ofensivas en contra de todas las personas que asistimos a una reunión política prohijada por dos expresidentes panameñistas: Mireya Moscoso y Guillermo Endara. Refiriéndose a la reunión en forma peyorativa como un "encuentro social entre personas que son parte de la historia y cuestionadas por actos de corrupción y malos manejos", Varela arremete inclusive en contra de directores del partido, diputados y representantes de corregimiento como Vergara y Vigil, y de muchas personas que nos sentimos identificadas con la doctrina panameñista, incluyendo a miembros de Vanguardia Moral de la Patria presentes.
Para reafirmar su mofa, y al sofocante calor del corte de caña, los dirigentes Martinelli y Varela resaltan: "la unidad de la oposición se construirá con figuras nuevas y no contaminadas de los vicios de la política tradicional y no con momias salidas de sarcófagos".
La experiencia del "Team Martín" fue única. La juventud tiene un rol importante en las decisiones electorales y en el destino de nuestra Nación, pero no la manipulen. La juventud requiere orientación seria, sin discursos ambiguos. Los cantos de salsa y actos políticos con música y coreografía del momento son complemento de una campaña política, pero deben ir de la mano con un plan de gobierno serio para mejorar la educación.
La juventud requiere de una oportunidad para prepararse ante los retos del futuro e insertarse con posibilidades de éxito en las actividades políticas, económicas y sociales del país. La experiencia y la juventud son complementos necesarios, descartar una es un error.
Cuando la ciudadanía y tus propios compañeros te perciben como falto de dirección, un truco muy eficaz es atacar a la persona más visible, más famosa y con más poder que se pueda encontrar para recuperar notoriedad. Para llamar la atención no era necesario ofender ni poner a prueba la reputación de aquellos que en ese "encuentro social" estábamos presentes; mucho menos provocar a quienes hemos participado con seriedad y honor en la política panameña.
Iniciar acciones arriesgadas tiene sus consecuencias. La historia está plagada de casos en que el poder de las personas llega a un pico y en seguida se vuelve todo en contra de él. La razón de que ocurra esto es dejándose llevar por las emociones, actuar apresuradamente y sin sentido, obligándose posteriormente a reaccionar, inclusive, contra las consecuencias no calculadas de sus propias decisiones precipitadas.
Por los vientos sembrados no esperamos, sino tempestades. Todo apunta al vaticinio de Carlos Iván Zúñiga, "es obvio que si el encuentro fraternal de Moscoso y Endara no provoca otros impulsos unitarios en el seno de la dirección responsable del manejo del partido, el almuerzo reconciliador tendría efectos diferidos para otros momentos que registren cambios en el poder interno del panameñismo".
La credibilidad en una persona se pierde cuando se comprueba la dualidad en sus discursos.
Aclaró que cuando se trata de apuñalados, y de acuerdo con las lesiones y la incapacidad del médico forense, los casos los atienden las corregidurías y los tribunales ordinarios.
Si la incapacidad del afectado no pasa de 30 días el trámite se ventila en la corregiduría del sector. "No es tan sencillo como ella lo plantea", dijo.
Informó que hay casos donde los corregidores pueden condenar por delitos de hurto, apropiación indebida, estafa y lesiones personales hasta por un (1) año de cárcel.
Curiosamente eso equivale a B/. 365 de multa.

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