Siervo bueno y fiel
EN EL marco de una sencillez litúrgica, representantes de la Conferencia Episcopal de Panamá y algunos miembros del Clero local junto con sus hermanos, Hernando y Julio Ernesto y familiares, despidieron los despojos mortales del veterano, edificante, y dedicado sacerdote panameño de estos últimos tiempos Guillermo Sosa Icaza.
Me siento con derecho para hablar de él, por el hecho de haber sido ahijado del padre de Guillermo, de Don Antonio Sosa Calviño, padrino mío en el Sacramento del Bautismo, bajo cuya dirección mi difunto padre muerto en 1940, prestó servicios en la fábrica de licores, Compañía Panameña de Licores, allá por la década de los treinta, fábrica en la cual trabajaban casi todos los miembros de la familia Sosa Icaza.
Allí fue donde lo conocí como un miembro más de la planilla. Sin entender en aquellos entonces nada de lo que sucedía, oí el runrún de que él, estaba estudiando para padre, es decir, haciendo estudios hacia el sacerdocio.
Siendo yo novicio jesuíta en Caracas, Venezuela, por el año 1946, nos volvimos a encontrar cuando él, estudiaba en el Seminario Interdiocesano de Caracas,(SIC) que estaba regentado por los padres Jesuítas de Venezuela.
Me confío sus inquietudes espirituales de entonces. Supe de sus estudios en Roma y de su ordenación sacerdotal.
Cuando estuvo en encargado de la parroquia de San Francisco de la Caleta sólo oí de sus trabajos y proyectos y de su figura en la Iglesia Local.
Posteriormente ya en los años 60 más de alguna vez colaboré con él en la parroquia de Fátima, recién estrenada, donde como un zapador evangélico se estableció en calle 26 Chorrillo, con todos los retos apostólicos que siempre ha ofrecido esta barriada.
En plan de construir el templo empezó con una barraca provisional, compró una casa de madera que colindaba con el templo, ayudó a muchas familias y terminó el actual templo en el año 1963.
Guillermo más de una vez me confió que él, quiso ser religioso y predominantemente contemplativo. Incluso supe que quería ser Oblato del Corazón de María.
En efecto en Francia fue aceptado, no pudo realizar sus anhelos ya que estalló la II guerra mundial en Europa. Una salud cronicamente precaria le impidió realizar ese proyecto, pese a su persistente deseo.
Sus impulsos contemplativos los reorientó hacia la gente del campo de Panamá y en l965 emprendió una obra misionera en la parroquia de San Juan Bautista de Penonomé, con la anuencia del párroco Monseñor Sergio López Cuervo y se consagró silenciosamente como apóstol de las montañas de la Pintada, Llano Grande etc.
En una oportunidad que me tocó residir en la Casa Cural de Penonomé, comprobé la fila interminable de campesinos que acudían hasta su habitación a recoger sus sendas asignaciones de instrumentos de labor, picos, palas y otros asuntos, bolas de volley ball y redes, para sus comunidades.
Sabe Dios cuánto consiguió para los compatriotas de esas regiones. Pero en su metodología apostólica, no sólo proveía de materiales a sus campesinos, les daba formación espiritual de tal manera que ocurrió que cuando el Servicio Social Javeriano establecido en un campo de la Pintada un sacerdote fue a brindarse para celebrar la eucaristía, los moradores repusieron que no, ya que ellos sólo aceptaban la misa del Padre Sosa.
Incluso les enseñó a examinarse la conciencia, al estilo de los ejercicios de San Ignacio de Loyola, dos veces al día y llevar el examen particular.
Guillermo Sosa gozaba de mucho prestigio como Padre Espiritual o Consejero de muchas personas a quienes orientaba según el Espíritu. Supe que lo buscaban para hacer una especie de exorcismos.
Junto con su hermano Carlos, sacerdote jesuita, hicieron proyectos comunes, Carlos falleció siendo más joven que Guillermo un año, a los 72 años en el año 1989, en setiembre 29; Guillermo a los 90, el primero de setiembre.
Euge, serve, bone et fidelis, intra in gaudium Domini Tui. EA, siervo, buen y fiel entra en el gozo de Tu Señor.
En ese punto hay pintores, vendedores indígenas de artesanías y el popular "raspao", que es el deleite de propios y extraños.
El llamado barrio de San Felipe, donde se encuentra el Paseo Esteban Huertas fue declarado Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1997, y cuenta con bellos edificios del siglo XIX, exponentes de estilos arquitectónicos español, francés y americano.
Fundada en 1519, Panamá Viejo es el asentamiento europeo más antiguo sobre el Océano Pacífico.
Destruida por la invasión del pirata Henry Morgan, la ciudad fue abandonada por sus habitantes y reconstruida a partir de 1673 en un nuevo emplazamiento amurallado.
Su trazado, del siglo XVII y propio de la planificación urbana española, se mantiene intacto.
La ciudad de Panamá La Vieja fue trasladada con todas sus órdenes religiosas, calles, avenidas y hasta sus plazas, tras ser destuida en 1673 por el pirata Henry Morgan.
De 1673 a 1910 la ciudad amurallada sufrió una gran cantidad de transformaciones y la introducción de muchos estilos arquitectónicos europeos.
El Paseo Esteban Huertas lleva el nombre en honor al general Esteban Huertas, prócer de la separación de Panamá de Colombia.
Fue quien promovió una de las gestas separatistas. El sitio representa la parte de la colonial ciudad amurallada asentada en 1671 y que además, contiene en su conjunto la Plaza de Francia.
También el paredón de fFusilamiento, donde se acribilló al primer guerrillero del contienente americano, Victoriano Lorenzo en el año 1903.
El sitio se construyó sobre los tramos mejor conservados de las murallas coloniales.
Me siento con derecho para hablar de él, por el hecho de haber sido ahijado del padre de Guillermo, de Don Antonio Sosa Calviño, padrino mío en el Sacramento del Bautismo, bajo cuya dirección mi difunto padre muerto en 1940, prestó servicios en la fábrica de licores, Compañía Panameña de Licores, allá por la década de los treinta, fábrica en la cual trabajaban casi todos los miembros de la familia Sosa Icaza.
Allí fue donde lo conocí como un miembro más de la planilla. Sin entender en aquellos entonces nada de lo que sucedía, oí el runrún de que él, estaba estudiando para padre, es decir, haciendo estudios hacia el sacerdocio.
Siendo yo novicio jesuíta en Caracas, Venezuela, por el año 1946, nos volvimos a encontrar cuando él, estudiaba en el Seminario Interdiocesano de Caracas,(SIC) que estaba regentado por los padres Jesuítas de Venezuela.
Me confío sus inquietudes espirituales de entonces. Supe de sus estudios en Roma y de su ordenación sacerdotal.
Cuando estuvo en encargado de la parroquia de San Francisco de la Caleta sólo oí de sus trabajos y proyectos y de su figura en la Iglesia Local.
Posteriormente ya en los años 60 más de alguna vez colaboré con él en la parroquia de Fátima, recién estrenada, donde como un zapador evangélico se estableció en calle 26 Chorrillo, con todos los retos apostólicos que siempre ha ofrecido esta barriada.
En plan de construir el templo empezó con una barraca provisional, compró una casa de madera que colindaba con el templo, ayudó a muchas familias y terminó el actual templo en el año 1963.
Guillermo más de una vez me confió que él, quiso ser religioso y predominantemente contemplativo. Incluso supe que quería ser Oblato del Corazón de María.
En efecto en Francia fue aceptado, no pudo realizar sus anhelos ya que estalló la II guerra mundial en Europa. Una salud cronicamente precaria le impidió realizar ese proyecto, pese a su persistente deseo.
Sus impulsos contemplativos los reorientó hacia la gente del campo de Panamá y en l965 emprendió una obra misionera en la parroquia de San Juan Bautista de Penonomé, con la anuencia del párroco Monseñor Sergio López Cuervo y se consagró silenciosamente como apóstol de las montañas de la Pintada, Llano Grande etc.
En una oportunidad que me tocó residir en la Casa Cural de Penonomé, comprobé la fila interminable de campesinos que acudían hasta su habitación a recoger sus sendas asignaciones de instrumentos de labor, picos, palas y otros asuntos, bolas de volley ball y redes, para sus comunidades.
Sabe Dios cuánto consiguió para los compatriotas de esas regiones. Pero en su metodología apostólica, no sólo proveía de materiales a sus campesinos, les daba formación espiritual de tal manera que ocurrió que cuando el Servicio Social Javeriano establecido en un campo de la Pintada un sacerdote fue a brindarse para celebrar la eucaristía, los moradores repusieron que no, ya que ellos sólo aceptaban la misa del Padre Sosa.
Incluso les enseñó a examinarse la conciencia, al estilo de los ejercicios de San Ignacio de Loyola, dos veces al día y llevar el examen particular.
Guillermo Sosa gozaba de mucho prestigio como Padre Espiritual o Consejero de muchas personas a quienes orientaba según el Espíritu. Supe que lo buscaban para hacer una especie de exorcismos.
Junto con su hermano Carlos, sacerdote jesuita, hicieron proyectos comunes, Carlos falleció siendo más joven que Guillermo un año, a los 72 años en el año 1989, en setiembre 29; Guillermo a los 90, el primero de setiembre.
Euge, serve, bone et fidelis, intra in gaudium Domini Tui. EA, siervo, buen y fiel entra en el gozo de Tu Señor.
En ese punto hay pintores, vendedores indígenas de artesanías y el popular "raspao", que es el deleite de propios y extraños.
El llamado barrio de San Felipe, donde se encuentra el Paseo Esteban Huertas fue declarado Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1997, y cuenta con bellos edificios del siglo XIX, exponentes de estilos arquitectónicos español, francés y americano.
Fundada en 1519, Panamá Viejo es el asentamiento europeo más antiguo sobre el Océano Pacífico.
Destruida por la invasión del pirata Henry Morgan, la ciudad fue abandonada por sus habitantes y reconstruida a partir de 1673 en un nuevo emplazamiento amurallado.
Su trazado, del siglo XVII y propio de la planificación urbana española, se mantiene intacto.
La ciudad de Panamá La Vieja fue trasladada con todas sus órdenes religiosas, calles, avenidas y hasta sus plazas, tras ser destuida en 1673 por el pirata Henry Morgan.
De 1673 a 1910 la ciudad amurallada sufrió una gran cantidad de transformaciones y la introducción de muchos estilos arquitectónicos europeos.
El Paseo Esteban Huertas lleva el nombre en honor al general Esteban Huertas, prócer de la separación de Panamá de Colombia.
Fue quien promovió una de las gestas separatistas. El sitio representa la parte de la colonial ciudad amurallada asentada en 1671 y que además, contiene en su conjunto la Plaza de Francia.
También el paredón de fFusilamiento, donde se acribilló al primer guerrillero del contienente americano, Victoriano Lorenzo en el año 1903.
El sitio se construyó sobre los tramos mejor conservados de las murallas coloniales.