Sigamos hablando de política
Varios amigos me han dicho que no les gustó mi último artículo que publicó este mismo diario el pasado 11 de marzo, intitulado "Actitudes políticas electoreras". Aparentemente su razón es que opiné en contra de la candidatura de Obama. Por estimación y respeto a estos amigos quiero explicar: La declaración de Obama de que quiere unir a los demócratas, republicanos e independientes, la considero igual a la declaración local de "Cero corrupción" y que el resultado será el mismo. Pienso que eso de unir a los dos principales partidos de EE.UU., es un anzuelo que no se debe morder. En fin, sólo sabremos la verdad si Obama llega a ser electo presidente.
Si alguien me considera cínico acepto que podría ser culpable. Por ejemplo, en cuanto a la política vernacular, no estoy de acuerdo con una campaña presidencial que se adelantó casi un año para decirle a los otros entes políticos, de oposición, que su candidatura tiene que ser la escogida y punto. Admito que esta campaña se ha desarrollado sin estar gozando de un alto puesto en el gobierno. Por otra parte, tampoco parece aceptable que un aspirante a la máxima candidatura llegue a un acuerdo con otra persona que no sólo aspira sino que es seguro que será candidatizada por su propio partido.
Estoy sugiriendo que desde ya debemos estar observando todas las acciones de los oposicionistas para escoger el mejor candidato que derrote al brazo político de la narcodictadura. Personalmente, para prepararme mejor para ejercer mi deber ciudadano continuaré observando lo que ha sucedido y sucederá en la escogencia del candidato demócrata en EE.UU. En el momento político que vivimos considero conveniente analizar el proceso electoral norteño en el cual se mezclan cosas de moral y ética y en las que salen a la superficie ansias de poder que sobrepasan el bienestar del propio país. ¿Suena parecido a la política local?
Por ahora, lamento que el grupo de Hillary cometió el garrafal error de asumir que para el primer Supermartes habría ganado esta contienda. Igual, que se trate del primer negro y la primera mujer que podrían ocupar la presidencia de EE.UU. Es decir uno de los dos no lo logrará. Y finalmente, que la intolerancia de los votantes, tanto negros como blancos en ese país, haya tenido que salir a flote de una forma tan excepcionalmente prominente. De nuevo, ojalá que después de esas elecciones que se celebrarán en noviembre del año en curso, lleguemos a conocer todos los detalles de tan interesante evento.