Silencio en el MEDUCA
En un país civilizado, cada persona sabe ocupar su lugar. Los ministros administran las carteras donde son designados y las primeras damas sólo controlan su cartera personal. Las recientes declaraciones del Ministro de Educación sobre el Proyecto de Escuelas Rancho- Escuelas Dignas y el "tatequieto" que recibió de parte de la esposa del Presidente Torrijos parece una comedia de errores.
El que resulta descomedido es el último de los yerros: el total bloqueo de la información proveniente del Meduca. Al menos para los periodistas de este diario. El titular asegura que no hablará más de ninguno de los actos que provocaron escándalo en su cartera, bajo la mano descarada del anterior jefe. Eso podría significar que, por cuestión de imagen, los panameños no sabremos qué otras "bellezas" van surgiendo. Pero, en el peor de los casos, también puede resultar en que el actual ministro deje de buscar la podredumbre que el otro dejó, y el cáncer se siga esparciendo.
De aquel altercado público, entre el ministro y la primera dama, el funcionario culpa a este diario, diciendo que tergiversamos sus palabras y le buscamos un problema con la esposa del presidente. Eso es falso. Las palabras del titular aparecen en una columna, con su nombre y en forma textual. Otra cosa fue la investigación que hizo este diario, que dio como resultado que descubriéramos un posible nuevo escándalo en el proceso de licitación para la construcción de escuelas rancho.
Ha quedado demostrado que dichas obras no tienen el valor que se les asignó, y que las empresas ganadoras no necesariamente tenían las credenciales para cumplir con el contrato.
Ahora, todo es silencio. El ministro le ha cerrado las puertas a este diario, y prometió no hablar en lo que le queda de gestión sobre los presuntos actos de corrupción que heredó en su cartera.
Lamentable. Pareciera que el sistema lo absorbió, y ahora es uno más de esos que bajan el perfil creyendo que así se cierra la grieta que se abre bajo sus pies.