Similitudes
Cuando las reformas a la ley de la CSS, tuvimos la ocasión de participar en varias reuniones sobre las reformas en la Presidencia de la República. En las mismas dimos nuestros puntos de vista, como partidos de oposición, al Presidente y su equipo de gobierno.
Para todo argumento o planteamiento, había una verdad que lo neutralizaba o que lo desconsideraba de parte del Presidente y su equipo. Más o menos las respuestas nos situaban ante los "dueños absolutos de la verdad".
El antecedente de la reforma fiscal fue idéntico y ya presagiaba el estilo de gobernar del bisoño Presidente en esos tiempos.
Se llevó a la Asamblea el proyecto de ley del Ejecutivo sobre la CSS y la aprobaron con el concurso de la aplanadora más ciertos diputados de oposición que ya se vislumbraban como lo que terminaron siendo: parte de la bancada gobernante.
El país entero se opuso. El grupo más beligerante, Frenadeso, arreció en las calles diariamente, convocaron y produjeron una huelga que duró un mes y el Gobierno quedó esquinado de la misma manera como se está esquinando ahora con el paquete de decretos sobre seguridad nacional.
Los partidos, de manera responsable, seguimos los acontecimientos, y cuando todo era crisis y el Gobierno se sentía caído, de manera discreta conversamos con Frenadeso y con el Arzobispo Cedeño para encontrar fórmulas de resolver una crisis que amenazaba directamente no solo la gobernabilidad del país, sino al Gobierno y su subsistencia, como nos lo hizo saber el Segundo Vicepresidente en varias ocasiones.
A todo esto, las palabras del Presidente eran de reto y de demostración de poder. No conciliaba frente a un país paralizado. Lo único que se le dijo y que no lo aceptó para luego terminar haciéndolo, era suspender los efectos de la ley y volver a negociar. Lo hizo, y todo terminó de una mejor manera seis meses después. ¿Valió el desgaste?
Ahora le toca la ocasión a los decretos sobre seguridad. Amplio rechazo nacional. Los fundamentos para el mismo son conocidos y bien sustentados en todos los foros. Se comienza a activar el pueblo que no quiere ver nacer al militarismo bajo ninguna fórmula. Las "consultas" son idénticas a las que vivimos nosotros cuando la reforma fiscal y la CSS y por ello rechazamos ir a la mascarada de la Presidencia. Las pueden imponer, pero se volverán a equivocar frente al pueblo. El rechazo será mayor y sostenido.
La oposición de la opinión pública y la protesta pacífica se imponen. No pueden jugar con la democracia so pretexto de brindarnos una seguridad en la que han fracasado por cuatro años, ahora en las postrimerías del gobierno.
Simplemente, así como durante la Cruzada Civilista, los derechos y la democracia no son negociables.