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Sin cultura y con impunidad


En días pasados conversaba con un buen amigo, quien con justa preocupación me decía que ?existe en el país una falta de cultura muy generalizada?. ?No hay una clase social o económica ?sostenía- que se pueda eximir de su actitud dañina?. ?He visto -agregaba-, a personas en carros lujosos tirando desperdicios y papeles a la calle. Esas personas, supuestamente ?cultas?, que debían dar un buen ejemplo lo dan, pero malo?. Y eso perma de los niveles altos más ?cultos? hacia abajo. Me dijo mi amigo, a renglón seguido, muchos otros ejemplos muy convincentes de la falta de cultura en nuestro medio.

Le respondí que tenía toda la razón, pero que además de la falta de cultura, afectaba a una sociedad también muy negativamente que se sentía impune. Le cité, para darle fuerza a mis impresiones y argumentos, algunos pocos casos; pero que eran muy elocuentes: A la cárcel no van a parar nunca los que tienen dinero, aunque cometan delitos a todas luces claros y comprobados. Los conductores de autobuses cometen toda clase de infracciones y las boletas que les dan por sus faltas las consideran papeles inservibles. Estos chóferes paran sus vehículos en medio de las avenidas y calles sin importarles el perjuicio que causan. Los taxistas van donde quieren y ya es una costumbre que digan ?para allá no voy?. El que se puede coger un pedazo de "playa" lo hace sin siquiera ruborizarse; y no son pocos los que se burlan de las disposiciones fiscales sin preocuparse que están infringiendo la ley y mucho menos que van a ser castigados.

Mi amigo, después de escuchar mis planteamientos me señaló: ?Tienes toda la razón. Esta es una sociedad sin cultura y con mucha impunidad?.

Hay que mejorar el comportamiento de nuestros ciudadanos para que reflejen mayor cultura y respeto al prójimo. Para lograrlo, se tienen que establecer muchas normas de conducta que permita a todos una convivencia correcta. Conseguirlo, lamentablemente, tomará varias generaciones.

La actitud de una sociedad entera no se cambia de la noche a la mañana. Tenemos que comenzar buscando una mejor calidad en la educación y dando buenos ejemplos en los hogares. Las familias, en su gran mayoría, no contribuyen a dar orientaciones adecuadas a sus miembros sobre la ética, la moral y el respeto a las disposiciones legales y al prójimo. Estas cada vez más carecen de unidad. Existen muchos hogares destrozados con demasiados madres-padres.

Sólo así, cambiando radicalmente de actitud, es como lograremos mejorar nuestro comportamiento como sociedad, y evitando que Panamá siga hacia el despeñadero como parece dirigirse.

101 años de Panamá América

 
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