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Sin galán no hay rating


Todas las opiniones esgrimidas sobre el asunto tienen algo de razón: que Uribe no quiere someterse a una gavilla que basa todo discurso en crítica mordaz a su gestión y no tienen propuestas; que los debates son unos circos montados por los medios de comunicación para subir el rating y vender más revistas y periódicos; que en la campaña de Uribe se respira arrogancia porque creen que su candidato es infalible; que un presidente no tiene nada que debatir con candidatos que no tienen ni el uno por ciento de apoyo en las encuestas, etcétera.
Lo más cierto de todo es que se trata de una decisión incomprensible porque si hay un candidato de verbo envolvente, de memoria prodigiosa, de dialéctica contundente y conocedor de cada detalle, ese es el presidente Uribe.
En gracia de discusión hay que admitir varias cosas. Los debates sí tienen la finalidad de aumentar el rating, no son un favor que se le hace a la democracia porque sí y no hay razón válida para que un presidente en ejercicio se someta al pequeño circo que quiera montar cada medio. Sería más altruista que los grandes medios conformen un pool para realizar dos o tres debates en horarios Triple A con los principales candidatos, incluido el presidente, pero no con todos.
Esos candidatos, como si fuera poco, no pasar el umbral, no tienen ni el uno por ciento de respaldo en las encuestas. De manera que en los debates con el presidente no deben participar candidatos como Antanas Mockus, Alvaro Leyva (el candidato de las Farc), Enrique Parejo y mucho menos esos desconocidos que se lanzan porque el ambiguo concepto de pluralidad se los permite. En las actuales circunstancias sólo dos candidatos están en posición de debatir con el presidente: el liberal Horacio Serpa y el comunista Carlos Gaviria. Los demás no tienen velas en el entierro.
Finalmente, hay que decir que el debate entre candidatos no es indispensable pero sí permite hacer útiles comparaciones. Hace cuatro años, Uribe volvió ropa de trabajo a sus contradictores y hoy, con realizaciones para mostrar, no hay nada que haga pensar que las cosas sean distintas. De hecho, los debates programados sin Uribe van a demostrar dos cosas: que telenovela sin galán no tiene rating y que los candidatos en disputa no tienen nada qué decir y nada qué ofrecerle al país, salvo confusas ideas contra el TLC, críticas muy simplistas contra la política de seguridad del Gobierno y el manido estribillo de la pobreza, que no le queda bien esgrimirlo a unos plutócratas que toda la vida han comido muy bien, del bolsillo del pueblo.

(*)periodista y escritor colombiano.
(www.aipenet.com)

El Rector del Instituto Nacional es el profesor Juan Daniels. El Nido de Águilas abrió sus puertas el 25 de abril de 1909.
La idea de crear un gran centro de enseñanza en Panamá como el Instituto Nacional se empezó a gestar bajo la administración del Dr. Manuel Amador Guerrero y su secretario de Instrucción Pública, Don Melchor Lasso de la Vega.

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