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Sin luz, ¡pero con agua!


La unidad fundamental de un acueducto de agua potable para la población es la planta potabilizadora. Estas plantas, como las de Chilibre, David, Chitré, Santiago y otras, operan con energía eléctrica en tres fases, para los motores que succionan e impulsan agua cruda de las tomas naturales de ríos y lagos a la planta. Los motores eléctricos también se usan para el proceso de purificación del vital líquido dentro de la misma planta y para el bombeo del agua potable de la planta a los tanques de reserva y a los sistemas de distribución a toda la población. Cuando la planta se queda sin energía eléctrica, se paran los motores y la población queda sin agua.
Así como la población usuaria del servicio tiene la obligación de pagar mensualmente por su consumo, tiene el derecho a que se le suministre agua de buena calidad (es decir, agua potable apta para el consumo humano) en forma continua y permanente. Continua significa que el suministro no debe interrumpirse y cada inmueble debe disponer de agua las 24 horas del día, 365 días al año, salvo cuando se produce un daño imprevisto en el mismo sistema.
Sin embargo, es común que cada vez que se produce un daño o un apagón en el servicio eléctrico, las plantas potabilizadoras de agua se paran y la población no sólo se queda sin luz eléctrica, sino que también se queda sin agua. Esto causa serios problemas y muchas veces pérdidas económicas a los miles de usuarios.
No es justo ni correcto que la población sufra doblemente cada vez que se va la luz en el sector de las plantas. Son servicios separados, prestados por empresas e instituciones diferentes, cada una con su propia responsabilidad ante sus clientes. Por lo tanto, la falta de electricidad no debe afectar el suministro de agua potable. En estas circunstancias, la población no sólo se queda sin agua, sino que no puede reclamar por daños y perjuicios, porque la excusa que se da es que se fue la luz y la planta se paró.
222 ...es el momento propicio para que, con un esfuerzo adicional, se incluya la construcción de una planta eléctrica térmica auxiliar...
Los mayores problemas se producen cuando los apagones afectan a las plantas grandes como Chilibre, porque miles de personas, hoteles, hospitales, fábricas, restaurantes, salones de belleza, etc. de la ciudad de Panamá se quedan sin agua. Para resolver este problema, en diversas ocasiones se ha planteado la posibilidad de construir líneas adicionales e independientes del sistema eléctrico que alimenta la planta.
Mi opinión es que la construcción de líneas eléctricas adicionales no resolvería el problema cuando el apagón es a nivel nacional o se produzcan problemas en los sistemas de generación de electricidad.
Lo único que garantizaría un suministro permanente de agua a la población, inclusive durante los apagones, es la construcción, en cada planta potabilizadora de cierta importancia, de una planta eléctrica térmica auxiliar que opere con combustible y arranque automáticamente en el momento en que se produce un apagón en el sistema eléctrico general.
Estas plantas eléctricas térmicas operan igual a las que tienen los grandes edificios para evitar problemas en los elevadores y en su sistema de alumbrado interno, y operan durante todo el tiempo que dure el apagón, hasta que se restablezca el servicio eléctrico. Cierto, estas plantas térmicas son costosas, principalmente para una planta de gran tamaño como la potabilizadora de Chilibre. Sin embargo, es preferible hacer esta inversión si la misma evita daños y molestias a la capital del país, donde se concentran las actividades económicas más importantes. Esto sin descartar un plan a mediano plazo para la construcción de plantas térmicas para el resto de las potabilizadoras del país.
Ahora que el gobierno ha decidido invertir millones de balboas en ampliar y mejorar la planta de Chilibre y en construir una línea paralela de conducción de agua hasta el tanque de Tinajita, es el momento propicio para que, con un esfuerzo adicional, se incluya la construcción de una planta eléctrica térmica auxiliar que le dé a dicha planta potabilizadora autonomía una vez por todas, para que los ciudadanos que cumplen con su deber de pagar mensualmente su consumo no se queden sin agua cuando se produzcan apagones.
Llegó la hora de divorciar un servicio del otro y que cada operador de un servicio público se responsabilice por garantizarle a sus clientes y usuarios un servicio eficiente, continuo y a tarifas razonables, sin depender uno del otro.
15º. A raíz de la invasión, los japoneses iniciaron su desalojo de Panamá; retiraron sus empresas y bancos más importantes; redujeron sus depósitos bancarios; perdieron toda influencia sobre el gobierno panameño en materia de desarrollo y vieron minada su pretensión de construir o financiar un nuevo Canal.
16º. Panamá se comprometió a privatizar sus empresas estatales, a suscribir un tratado de asistencia legal mutua, a permitir que el Servicio de Guardacostas de EE.UU. ejerza el derecho de libre tránsito en nuestros mares. En el 2001/2002, EE.UU. firmó acuerdos con Panamá que permiten la entrada a nuestros mares de todos los barcos de guerra de EE.UU. y de otros países (a invitación de EE.UU.); la entrada a nuestro espacio aéreo de las aeronaves de EE.UU. en persecución del narcotráfico y otros "delitos internacionales"; la presencia militar de EE.UU. con diversos pretextos en todo Panamá. Ninguno de estos acuerdos fue firmado conforme a la Constitución Política. En particular, el Órgano Legislativo nunca dio consideración a los mismos.
Las invasiones de EE.UU. a Panamá, a Irak han sido motivadas por un común denominador: El logro de intereses estratégicos en el marco de su ascenso a una dictadura planetaria.
*Presidente del Servicio Paz y Justicia en Panamá (Serpaj-Panamá), ex Embajador Especial ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
(julioyao@pa.inter.net)

101 años de Panamá América

 
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