Sin médicos en áreas rurales
En días pasado, el director de la Región Metropolitana de Salud, el Dr. Carlos Rodríguez, señaló simple y cómodamente, desde su posición, que la ausencia de médicos en las áreas rurales era por culpa de los galenos y por el tráfico de influencia, al señalar que el "amiguismo" se imponía.
Dicha aseveración es muy delicada y pone a las altas autoridades de las dos instituciones de salud en una situación muy embarazosa.
Estos señalamientos no lo podemos aceptar. Las verdaderas causas de esa situación es la inexistencia de una política de salud al respecto.
La realidad es que a los profesionales de la salud se les envía a estas áreas y nunca las instituciones les importa por la actualización profesional de ellos; es más, la actitud generalmente es la de dificultar su mejoramiento profesional.
En muchos lugares existen problemas de vivienda o centro de educación para la familia del profesional, y esto no le importa a las entidades. No existe un sistema de rotación para los que después de algunos años deseen emigrar para centros urbanos. En la mayoría de los casos, en lo que respecta a los especialistas, no hay facilidades necesarias para que ellos puedan brindar un buen servicio.
Esas y otras situaciones son las verdaderas razones de la falta de profesionales, en las áreas rurales.
Hace 32 años fui a trabajar a Changuinola, y estuve por espacio de casi cinco años, lo que me da la moral y el conocimiento de lo que digo.
En aquella época a los que éramos enviado a Bocas del Toro o a Puerto Armuelle se nos facilitaban casas amuebladas, nos apoyaban en la docencia y existió un programa de especialización para los interesados; es más, los que estábamos asignados en estos lugares teníamos preferencia sobre los de la capital. Más de 30 entre ambos hospitales fuimos hacer nuestra especialización. Todo esto llevó a que las plazas de dichas zonas fueran disputadas. A pesar de las dificultades existentes, que eran muchas, existían incentivos para compensar los inconvenientes.
Con el tiempo todos estos incentivos se fueron anulando, sin que las autoridades que después sucedieron a las iniciales, vieran los perjuicios que esta actitud iba a traer.
Hoy día esos lugares y otros más los profesionales rechazan, porque tienen problemas de vivienda para su familia; de centros de estudios para sus hijos y saben que al aceptar en ir a trabajar no tienen ningún futuro profesional de superarse.
Mientras las autoridades del Ministerio de Salud y de la Caja de Seguro Social no cambien de actitud y no analicen el problema de manera integral, continuaremos con esa escasez y de manera muy ligera, desde una oficina refrigerada, con las comodidades que la capital le brinda a su entorno familiar, se critique y se señale que los culpables somos los profesionales.
Les sugiero que emprendan una actitud responsable, seria y justa para que se analice el problema y se diseñe una política para proveer a las áreas del interior de los médicos que necesiten; de lo contrario, esta situación se mantendrá y sólo serán culpable las instituciones de salud.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.
(cdaa@sinfo.net)
Dicha aseveración es muy delicada y pone a las altas autoridades de las dos instituciones de salud en una situación muy embarazosa.
Estos señalamientos no lo podemos aceptar. Las verdaderas causas de esa situación es la inexistencia de una política de salud al respecto.
La realidad es que a los profesionales de la salud se les envía a estas áreas y nunca las instituciones les importa por la actualización profesional de ellos; es más, la actitud generalmente es la de dificultar su mejoramiento profesional.
En muchos lugares existen problemas de vivienda o centro de educación para la familia del profesional, y esto no le importa a las entidades. No existe un sistema de rotación para los que después de algunos años deseen emigrar para centros urbanos. En la mayoría de los casos, en lo que respecta a los especialistas, no hay facilidades necesarias para que ellos puedan brindar un buen servicio.
Esas y otras situaciones son las verdaderas razones de la falta de profesionales, en las áreas rurales.
Hace 32 años fui a trabajar a Changuinola, y estuve por espacio de casi cinco años, lo que me da la moral y el conocimiento de lo que digo.
En aquella época a los que éramos enviado a Bocas del Toro o a Puerto Armuelle se nos facilitaban casas amuebladas, nos apoyaban en la docencia y existió un programa de especialización para los interesados; es más, los que estábamos asignados en estos lugares teníamos preferencia sobre los de la capital. Más de 30 entre ambos hospitales fuimos hacer nuestra especialización. Todo esto llevó a que las plazas de dichas zonas fueran disputadas. A pesar de las dificultades existentes, que eran muchas, existían incentivos para compensar los inconvenientes.
Con el tiempo todos estos incentivos se fueron anulando, sin que las autoridades que después sucedieron a las iniciales, vieran los perjuicios que esta actitud iba a traer.
Hoy día esos lugares y otros más los profesionales rechazan, porque tienen problemas de vivienda para su familia; de centros de estudios para sus hijos y saben que al aceptar en ir a trabajar no tienen ningún futuro profesional de superarse.
Mientras las autoridades del Ministerio de Salud y de la Caja de Seguro Social no cambien de actitud y no analicen el problema de manera integral, continuaremos con esa escasez y de manera muy ligera, desde una oficina refrigerada, con las comodidades que la capital le brinda a su entorno familiar, se critique y se señale que los culpables somos los profesionales.
Les sugiero que emprendan una actitud responsable, seria y justa para que se analice el problema y se diseñe una política para proveer a las áreas del interior de los médicos que necesiten; de lo contrario, esta situación se mantendrá y sólo serán culpable las instituciones de salud.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.
(cdaa@sinfo.net)