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Sistema educativo no pasa prueba internamente


Cuando se habla de un sistema educativo, ello encierra todos los parámetros y las aristas que componen en su totalidad la educación panameña. Claro que existe una marcada diferencia entre los colegios públicos y los privados, en este caso particular, de medir satisfacción. Sólo nos enfocaremos en los escuelas y colegios públicos.

¿Qué es satisfacción educativa? Es cuando un padre o una familia sabe que sus hijos tendrán todo lo necesario para educarse en un ambiente seguro, libre de riesgos, y saber que el educador sabrá adoptar como propio a cada estudiante, guiarlo, amonestarlo y ser justo en sus evaluaciones. Es en este punto en donde yo tendré satisfacción educativa dentro de la sociedad. En la realidad, esto no se está dando, ya sea porque tenemos muchas limitantes, para que esta definición se dé en nuestro medio.

No es cualquiera que puede venir a realizar una encuesta sobre niveles de satisfacción educativa. Si nos vamos a la realidad, un banquero no debería efectuar esta investigación o un químico o economista. Sólo piensen en un educador investigando sobre créditos bancarios, o sobre las sustancias tóxicas. Esta investigación debe contar con educadores dentro del proceso, pues ellos conocen cómo se maneja el sistema educativo de su país, cada detalle, y, de esta forma, el resultados no será subjetivo.

Las fallas técnicas de la educación en Costa Rica no son las mismas que encontraremos en Panamá. Ejemplo: La Constitución habla de la gratuidad de los útiles escolares, artículo 91. Esto, en el principio, se comenzó a activar, pero con el tiempo se dejó de hacer, independientemente de que está plasmado en la ley. No se hace. Otro aspecto es la seguridad en los centros escolares. Al respecto, las estadísticas señalan que no hay seguridad en los centros escolares panameños. ¿La prueba? Los millones de dólares que se pierden cada año por el robo y el vandalismo en las sedes educativas. Si nos concentramos en la seguridad pública, ésta es aún más alarmante. Robos dentro de los salones, golpes, armas lesiones, pornografía, violaciones y demás crímenes, esto es la realidad de nuestro sistema educativo.

Nunca un panameño consciente podrá aprobar como satisfactorio el sistema educativo panameño. Es que cuando leo el informe de Julio Moreno, corresponsal desde de Washington, veo que es una realidad subjetiva. Quienes lo elaboran, tienen que venir al país, no encuestar desde Estados Unidos. Claro que un economista puede investigar sobre educación, pero los resultados serán dudosos como en el caso de Panamá, Costa Rica y el resto de Latinoamérica. Cada país tiene sus propias leyes, sus limitantes y sus ventajas.

Una de las situaciones que crea la insatisfacción en los padres de familia es la venta indiscriminada de libros, el cobro de matrícula disfrazada con la asociación de padres de familia y la politización del sistemas educativos a través de nombramiento políticos.

No todo está perdido; hay muchos educadores inteligentes y capaces, pero no se les da la oportunidad de retomar su rol, de organizar, planificar y enseñar para que se mejore poco a poco el sistema educativo.

101 años de Panamá América

 
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