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Sobre Bush, Gore y cambios electorales


En la pasada campaña electoral norteamericana no hubo "plomeros" ni un Nixon o Agnew cometiendo ilegalidades constitucionales en grados nunca vistos en los 200 años de existencia de EEUU como nación para ese entonces. Lo que Watergate y Vietnam representaron para los norteamericanos a principios de los 70"s, es que se puso en tela de duda por primera vez a un sistema (el Estado norteamericano) que tantos jamás, desde su infancia, consideraron necesario cuestionar, ya que era dramáticamente noble y más que digno para otras naciones emular. De que los gringos están pasando hoy por una crispación institucional es irrefutable y de que la sobrevivirán también es muy predecible. Su sistema electoral necesita rectificarse, mientras que en ese período una minúscula minoría intentará pescar en río revuelto, tal y como en toda crisis.
Con el probable fiasco de estas pasadas elecciones norteamericanas, avizoro una introspección colectiva dentro del más grande y altruista poder mundial que halla existido en la historia del ser humano. El grueso de sus defectos son genuinamente revisados y lanzados al ruedo, generalmente, para cuestionarlos abiertamente bajo el agobiante escrutinio de los medios. Su pasado como nación también tiene sus esqueletos y en gran parte han sido rectificados, lo mismo se espera se haga eventualmente con sus actuales desperfectos. En política internacional nos enseñan los decanos que ser un poder mundial y al mismo tiempo ser simpático es casi imposible. Lo clave, y más difícil es para el coloso tener rostro humano en todas sus acciones en lo interno y externo de sus fronteras, indiferentemente del partido que se hospede en la Casa Blanca.
En resumen, es predecible que no habrá un "coup" militar ni derrame de sangre o revolución, sólo lógicas modificaciones a su sistema electoral para la posteridad y un poco más de tacto cuando indiquen al resto del mundo cómo manejar sus asuntos internos. El continuar mandando al bizantino de Jimmy Carter a monitorear comicios electorales en el extranjero o al goloso de Jessie Jackson a liberar rehenes norteamericanos en alguna grieta de Marte, ya son bien "passe". El sistema electoral norteamericano funcionó en su momento durante algunos de los últimos 200 años. Estas son otras épocas y otras costumbres. Es hora para ellos, como nación, pasar esa desagradable página y aceptar cambios es sus estamentos. En esta ocasión de escándalo e irregularidades, los gringos, a estas alturas, ya deben saber para quién redoblan las campanas de la crítica mundial en esta ronda. Como todo, esa situación será transitoria y eventualmente será tema de ayer. Espero que las correcciones a su sistema electoral no lo sean.

101 años de Panamá América

 
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