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"Sobre chatarras y el aumento del pasaje"


En este país tercermundista, los más vivatos tratan de aprovecharse del dolor ajeno para sacar provecho en sus intereses económicos. Por allí han salido algunos dirigentes transportistas que pretenden usar la excusa de aumentar el pasaje de los autobuses, debido al alza del costo de las piezas de esos vehículos, además de las variaciones del precio de los combustibles.
Sin embargo, la gente común que utiliza las chatarras escolares importadas desde Florida, no están de acuerdo con la subida del pasaje a unos veinticinco centavos. El mal servicio, los "palancas" abusadores, los menores de edad que conducen indiscriminadamente en las vías de esta ciudad, incluso las pésimas condiciones de los autobuses, impiden que los usuarios del transporte colectivo apoyen tal medida draconiana.
Los accidentes de tránsito, en su gran mayoría, son provocados por los conductores desbocados de los autobuses. Muchos de ellos, aunque los dirigentes de las piqueras lo niegan, son personas que tienen menos de 21 años. Experiencia, responsabilidad y frialdad al conducir un vehículo de varias toneladas, deben ser las cualidades de los denominados "palancas". Empero, todavía se notan las famosas "regatas" entre algunos conductores irresponsables, mientras los choques con automóviles pequeños son el pan nuestro de cada día. Y qué decir de las constante violaciones en la forma de conducir cerca de las paradas.
Sobre las condiciones mecánicas de las chatarras ambulantes con licencia de matar, podemos decir que hace una semana, vimos al frente de la Lotería en Avenida Perú, un autobús con sus llantas y eje trasero, salidos de su lugar. ¿Qué sucedió? Simplemente ocurrió que la corredera provocó la sobrexigencia del aparato rodante, terminando de dañarlo.
En vano se han creado leyes para regular el asunto turbulento del transporte colectivo. La Ley 14 de 1993 nunca hizo comprender a los conductores de que los pasajeros deben estar sentados y no de pie; además, las constantes crisis personales llevan a los "palancas", a lograr el dinero suficiente de llenar "cuotas", sobre la base de la cantidad de pasajeros que se suben en el autobús.
Si los "buseros" ganaran un salario base, quizás se lograría el final del relajo de las regatas, los choques vehiculares y que la gente deje de estar de pie dentro del transporte en movimiento.
Pero las respuestas sólo las tienen los jefes directos de los sindicatos y dirigentes de las piqueras de autobuses. Muchos no se han percatado que el problema del transporte colectivo tiende a convertirse en un problema muy serio, hasta el punto que será una banderilla política de las autoridades nacionales actuales, para despistar las miradas del pueblo hacia el manejo de la cosa pública.
Es más, la futura creación de un sistema interno capitalino del "metro o monorriel", obviamente busca desvirtuar las rutas actuales de los autobuses. Ya un ministro del gobierno arnulfista ha anunciado la construcción de un complejo ferrocarril urbano que irá desde Pacora hasta La Chorrera, pasando por el centro de la capital y sobre un puente sobre el Canal de Panamá.
Imagínese usted si hubiera un Metro urbano desde Tocumen hasta la Plaza 5 de Mayo. En el caso de que la ruta costara de cincuenta centavos ($0.50) a un dólar ($1.00), frente al pésimo autobús, sin aire acondicionado y asientos averiados, ¿no tomaría usted el Metro, antes que la chatarra floridiana?.
A mi modo de entender, los transportistas deben tener mucho cuidado con esos señalamientos de subir el pasaje, mientras no mejoren las condiciones de los vehículos. De lo contrario, la modernización tecnológica los dejarán en la calle, sin empleos ni sustento diario. Estaremos en alerta ante lo que ocurra en los meses siguientes.

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