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Sobre décadas perdidas


Vuelvo a leer a Ofelia Hooper (1905-1989) en “Aspectos de la vida social rural de Panamá”, con relación al Censo Agropecuario de Penonomé de 1945. Tal pareciera que en algunas áreas, y en general de nuestra masa campesina más pobre, el tiempo no sólo se ha detenido, sino que ha retrocedido. Así nos lo confirma medio siglo después, la Dra. Ligia Herrera al hacer un estudio comparativo de las tres últimas décadas: “Regiones de Desarrollo Socio- económico de Panamá, 1970-2000”.
Nos dice la Dr. Herrera en su estudio basado en cuatro variables sobre niveles de desarrollo relativo clasificados como Alto, Medio Alto, Bajo y Muy Bajo: Atención médico-sanitaria; grado de urbanización; nivel de vida y nivel de educación.
Afirma una conclusión generalizada: “...para Panamá, la década de 1980-90 no fue solamente una década perdida, sino un período de franco retroceso social y económico respecto a los importantes avances logrados en la década de 1970-1980” (sic). Agrega: “...Los datos permiten apreciar que en los niveles Bajo y Muy Bajo (39 distritos, o sea 57.4% del total), coinciden bajas densidades y una amplia dispersión de población”. Sostiene que “Los resultados obtenidos nos muestran un país en el que persisten grandes desigualdades sociales y económicas a lo largo del territorio, las cuales han ido disminuyendo en la mayoría de los distritos a pasos sumamente lentos durante los últimos treinta años...”
En otras palabras, se consigna un avance, pero el mismo ha sido de discutible impacto para algo más del 60% de la población, sobre todo en el campo.
Pero volvamos a Ofelia, siempre en el Censo de 1945: “En la región cercana a la ciudad de Penonomé, los ingresos (no especifica si al año o al mes) de los agricultores montan a un promedio de B/. 743.00 por finca y B/. 128.00 por persona. En la región montañosa donde no hay caminos hay zonas en las cuales el monto de los ingresos anuales de las fincas baja a B/ 23.00 por finca, y a B/. 4.00 por persona”. La comida producida en el minifundio, no alcanza para alimentar la familia durante el año.
Recientemente, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) dio a conocer algunos datos sobre estudios socioeconómicos y ambientales realizados en la Región Occidental de la Cuenca del Canal (ROCC) . Nos señala que en las cuencas de los ríos Coclé del Norte, Caño Sucio, Miguel de la Borda, y en la cuenca del Río Indio viven 35,727 personas en 500 comunidades.
Se indica que la esperanza de vida al nacer mejoró de 65 a 68.5 años, contra el promedio nacional que es de 73.9. Sin embargo, de cada 10 casas, 9 cocinan con leña y no tienen luz eléctrica; no todas las casas tienen letrina, un tercio de las viviendas no tiene agua potable. “Para toda la región hay 2 médicos, 2 enfermeras, 3 auxiliares, 1 odontólogo y 17 asistentes de salud...el 93% de la población debe recorrer más de una hora para tener acceso a un médico...”. (sic). El ingreso mensual al año 2000 es de B/ 72.00. Al mismo tiempo, en lo últimos 20 años se han deforestado 95,000 hectáreas de bosques, y la superficie destinada a potreros aumentó en 64,000 hectáreas.
222La comida producida en el minifundio, no alcanza para alimentar la familia durante el año.
Cuánta razón tiene en estos tiempos del Centenario de la República, el General Victoriano Lorenzo. Todo esto viene al caso gracias a la baraúnda electorera, donde no se aprecia ningún planteamiento racional por la mayor parte de quienes aspiran a gobernar el país.
¿Qué piensan o pretenden hacer para frenar o corregir la situación antes descrita y cómo lo van a hacer, más allá del discurso lastimero, perezoso, desfasado; y por lo tanto, sin ninguna credibilidad? ¿Qué, para recuperar las décadas perdidas? Es algo que ronda en el misterio.
Alguna vez un precandidato recién ungido, creyéndome voto posible por La Chorrera, me preguntó en voz alta en la Feria Internacional: “ ¿Y qué necesita La Chorrera? La reacción de un chusco no se hizo esperar: “Dile que un chorro...”

101 años de Panamá América

 
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