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Sobre el discurso de equidad


EN LA primera mitad de su discurso a la Nación de esta semana, Martín Torrijos reiteró que su gobierno se enfocará en los pobres. Quedó claro que no lo hará con el paternalismo que caracterizó la gestión de su padre en los años 70, sino por medio del desarrollo económico. Dictaminó que "sin desarrollo económico no hay desarrollo social; pero de igual manera, sin desarrollo social el desarrollo económico nada significa".
Preguntó: "¿De dónde saldrán los recursos necesarios para la inversión social? ¿Para las escuelas, para la salud, para las viviendas, para mejorar nuestra capacidad competitiva?" Inmediatamente respondió, del "programa de equidad fiscal", al cual calificó no como un fin, sino como lo que es, "un instrumento de política económica". Esa equidad la definió así: "Los que más ganan son los que más tienen que pagar". En realidad, se trata de liberar recursos a través de la austeridad y de recaudar más ampliando la base imponible y suprimiendo exoneraciones.
Entre los rubros para sufrir recortes y controles están varios conocidos: viajes, celulares, el nombramiento de asesores y la contratación de arrendamientos de autos. Pero los detalles no se conocerán hasta junio. Las otras medidas que se conocen -como controles en la planilla, los aumentos de gastos, uso de eventuales y contratos por honorarios profesionales- están más dirigidos a la contención que a la reducción del gasto.
La reforma tributaria será, por lo tanto, la principal fuente de recursos frescos para que su gobierno recaude mayores fondos y así cumplir con su promesa de apoyo a los pobres. La gravación en la fuente de los gastos de representación con el impuesto sobre la renta será quizá uno de los principales rubros nuevos. Pero Torrijos dijo nada sobre el aumento de los impuestos a las personas jurídicas, aunque ha trascendido que se adoptará un impuesto mínimo y la eliminación de exoneraciones absolutas para ciertos sectores, como la Zona Libre de Colón.
Nos preocupa que esta reforma acabe restándole competitividad al sector privado y abra fisuras en el principio de la territorialidad de la renta, que por más de 90 años ha sido piedra de base del centro internacional de servicios panameño.
Esperamos que la divulgación de la reforma fiscal venga acompañada de una explicación detallada sobre sus efectos, ya que sin un sector privado pujante difícilmente se logrará el desarrollo económico que se necesita para el desarrollo social.
Los estadounidenses hemos sufrido grandes tragedias naturales, desde terremotos hasta destructivos incendios silvestres y huracanes. Sabemos que nada puede disipar el dolor de los afectados. Los estadounidenses harán todo lo que puedan para ayudar a los pueblos de Asia a enfrentar los grandes retos que encaran como secuela de esta devastación.
Les ofrecemos nuestras condolencias a aquellos que perdieron seres queridos, nuestra compasión a aquellos que sufren, y el firme compromiso de Estados Unidos de ayudar a la gente afectada por los tsunamis a reconstruirse.

101 años de Panamá América

 
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