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Sobre la concesión administrativa del Aeropuerto de Tocumen


Recientemente el Ministro del Ministerio de Economía y Finanzas, aseguró en un diario de la localidad, que antes que finalice la actual administración, se tiene programado la licitación para dar en concesión por 20, 25 ó 30 años el Aeropuerto Internacional de Tocumen. En la entrevista se afirmaba que la empresa ganadora realizará inversiones de mejoras por el orden de 250 millones de dólares y que a la fecha estaban precalificados 8 consorcios.
El proyecto es acertado desde nuestra perspectiva, toda vez que el aumento de la capacidad aeroportuaria y su mantenimiento, favorece el desarrollo de la política de cielos abiertos iniciada desde finales de la década de los años 70 en los Estados Unidos (que es la respuesta del sector de la aviación civil al libre mercado). Las iniciativas de desregulación del sector aéreo, gestionada por la Dirección de Aeronáutica Civil, es conveniente agilizarlas y ampliarlas, ya que favorece al consumidor y al sector turismo como resultado de los mayores itinerarios, frecuencia y la mayor capacidad de los aviones en las rutas internacionales.
Como el proceso de desregulación en la aviación comercial basado en reglas generales que promueven la competencia ha dado lugar a que se consoliden en grupo las grandes aerolíneas como una estrategia para enfrentar los retos de la globalización, las posibilidades de que el consumidor se beneficie de las eficiencias implícitas a estos grupos en alguna medida depende de contar con una infraestructura aeroportuaria adecuada, entendida como lo suficientemente amplia para acoger a la mayor cantidad de aerolíneas interesadas en este centro de conexiones.
Si bien no el único, el sistema de aeronavegación de los aeropuertos es uno de los requisitos internacionales de seguridad aérea establecidos por la Organización Internacional de Aviación Civil que es evaluado por la Administración Federal de Aviación para decidir qué países y compañías aéreas pueden volar a los Estados Unidos. Es conveniente que Panamá se mantenga dentro de la categoría uno, categoría otorgada a los países que cumplen con todos los requisitos, ya que pertenecer a categorías posteriores representa desventajas para las aerolíneas locales con respecto a las norteamericanas. La regulación debe velar para que el futuro concesionario mantenga un sistema de aeronavegación cónsono con los requisitos internacionales.
Es importante que el sistema de regulación del concesionario esté orientado a favorecer el interés público o del consumidor, y no intereses particulares. De ahí que en primer lugar, es necesario que el concesionario no guarde vínculo alguno con compañías aéreas, ya que puede significar desventajas para compañías rivales y una barrera a la entrada a las potenciales entrantes.
Sin conocer el proyecto, pero esperando haya sido considerado, se debe permitir, si lo justifica, la existencia de otras terminales de transporte aéreo internacional alternas. Si la infraestructura es insuficiente, inhibe el interés de las compañías aéreas a disputar la ruta o el centro de conexiones y favorece que los aeropuertos claves terminen siendo dominados por un número menor de aerolíneas, como por ejemplo, el caso de American Airlines en Dallas/Fort Worh y USAir en Pittsburgh. Sin pasar por alto los retornos de la inversión, es preferible una concesión más amplia sin exclusividad, que una concesión más restringida con exclusividad.
Cabe señalar, que la desregulación del sector aerocomercial ha significado una mayor concentración de la industria debido a la implementación de estrategias comerciales que son barreras al acceso para los nuevos aspirantes, al tiempo que obstaculizan la expansión de las aerolíneas más pequeñas como lo son el sistema de conexiones a través de un aeropuerto central; el ofrecimiento por parte de las grandes aerolíneas de sus sistemas de reservaciones computarizados a las agencias de viajes siempre y cuando, éstas cumplan con determinado número de reservaciones con las aerolíneas que le facilitan el programa, induciendo agencias de viajes a que prefieren hacer sus reservaciones con las aerolíneas que le suministran su sistema de reservaciones; y a que las aerolíneas más grandes cubren más rutas nacionales e internacionales, de modo que pueden ofrecer más oportunidades tanto para acumular kilómetros, en el caso del viajero frecuente, como para utilizar los kilómetros acumulados en vuelos que resultan gratuitos. La concentración será aún mayor si la infraestructura aeroportuaria no es suficiente y adecuada.

101 años de Panamá América

 
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