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Sobre la crisis partidaria


Los partidos políticos en Occidente, tal vez por herencia del feudalismo y la monarquía han desviado su función de sociología aplicada con una base ideológica; para ser sólo partidos mercantiles. Esto vale aquí para todos los partidos. Desde las corrientes socialistas con anunciados objetivos humanísticos sociales, a los economistas de creación de crecimiento económico bancario. Estos últimos son los que se han impuesto en el mundo, haciendo uso de la libertad, léase liberalismo (neoliberalismo), pero sólo aplicándola a la libertad comercial para explotar.
En Panamá también ocurrió así, agravado de que se valieron de la dictadura militar para fomentar la corrupción, convertirse en instrumento de intervención militar (Chiriquí, 1968) y de intereses extranjeros (Tratado del Canal) y distorsionar la ética en el pueblo con el "juega vivo". En el mundo y el continente, estas injusticias sociales nacidas de las contradicciones económicas, han traído guerras y guerrillas como solución militar a un problema que es eminentemente cultural y socio económico. La historia se repite en espiral, ahora los bancos y las IFI´s utilizan a las ONG´s de fachadas y a las visitas militares.
En Panamá, como en otros países, éstos adoptan las formas de presiones empresariales, de organismos internacioinales (IFI´s), chantajes legislativos, intrigas partidarias e incultura política. Es aquí donde los partidos políticos deben hechar mano de sus bases ideológicas y sus principios, aunque fueran nominales a sus programas, a la democracia interna, a la permanente comunicación con sus electores (el pueblo), a ser leales a sus palabras y promesas, a la ética y la honestidad.
Reglamentar las elecciones para que el dinero deje de ser el principal factor de decisión, lo que se convierte en corrupción y justamente la antitésis de lo que deben ser los partidos políticos. Los empresarios e inversionistas nacionales e internacionales tienen que cumplir su función social solidaria y de progreso nacional concretando las inversiones y fomentando la empleomanía como parte del crecimiento económico que debe ser de capital humano y tecnológico, y no sólo exigir condiciones y ajustes estructurales para aumentar sus ganancias y capital.
América Latina y los países subdesarrollados, ahora países emergentes, tienen que enmendar rumbos, de lo contrario la dependencia, la pobreza con todas sus secuelas nos llevarán a las tragedias de Chiapas, los senderistas, Colombia o a mesiánicas dictaduras mimetizadas (Fujimori). Los consensos sobre intereses nacionales históricos, las enmiendas y satisfacciones por los tráficos errores del pasado (PRD-militarismo), las acciones ejecutivas concretas de desarrollo social, la participación efectiva y mayoritaria de la comunidad y de los medios masivos de comunciación social y la vuelta a los principios ideológicos doctrinarios es el camino hacia un mundo mejor.

101 años de Panamá América

 
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