Sobre la europolítica
Cuando George Bush acudió a reuniones multilaterales en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Bruselas y a la Cumbre Europea en Suecia, notó un bloque casi hegemónico de posturas políticas y conceptos de integración económica regional en los líderes del Viejo Continente. Más que el supuesto rechazo a los planes del sistema de defensa misilístico global, el debate del Protocolo de Kyoto o la aplicación de la pena de muerte en Estados Unidos (EU), para Washington la prioridad del viaje es saber si el proyecto de un continente unificado está desarrollándose. Pues parece que sí. Un correo electrónico recibido hace poco desde el Banco Central Europeo nos informa que el despliegue de la Moneda ¿nica avanza a paso seguro y veloz. Las políticas comerciales y las finanzas dependerán de la volatilidad en las bolsas del "EURO", aquella unidad monetaria que busca ser el vehículo de la integración europea. Desde la caída del Imperio Romano hace 1,500 años, no ha existido una moneda única vigente, aplicable para todos los pueblos de Europa. La última moneda que tuvo ese honor fue el Denario.
Empero, la cuestión de los objetivos generales de la Unión Europea, los viejos intereses de las potencias del continente y el reto de la competencia regional comercial frente a los bloques americano y asiático, en formación, nos revelan diferencias entre los arquitectos del proyecto Europa: París y Berlín. Al acercarse la fecha de la ampliación en el 2002, los actuales países miembros no se ponen de acuerdo sobre el futuro de la Unión. Francia quiere conservar un máximo de poder en casa, mientras que Alemania opina que la Comisión Europea en Bruselas debería tener mayor influencia. Holanda se suma al punto de vista alemán, lo que es comprensible para un país pequeño que tiene que cuidarse para no ser absorbido por las grandes potencias. Así también están Suiza, Luxemburgo, Dinamarca, entre otros. Países del centro y del este del continente, se aliarán al pacto europeo, 27 en total.
El presidente francés, Jacques Chirac, el canciller alemán, Gerhard Schröder y el primer ministro británico, Tony Blair, ya dieron a conocer sus ideas al respecto. Holanda tardó en dar su punto de vista, dado que su futuro depende de su cooperación con los estados grandes. Sumándose a las ideas del canciller alemán, el premier holandés Wim Kok quiere otorgar más influencia a la Comisión Europea. Esta es una suerte de gobierno europeo, donde los actuales 15 países miembros tienen uno o dos comisarios, cargo equivalente al de los ministros. El mandatario holandés opina que el poder de la Comisión debe ampliarse, para que pueda llevar adelante una política más enérgica. Algo que no dijo pero es fundamental, es que así Holanda tendría un rol de mayor importancia en la Unión Europea; y Francia quiere más poder para sí misma y los demás países grandes.
Según Wim Kok, más poder para la Comisión no pone en peligro la existencia de los países individuales. La base de Europa seguirá estando formada por las naciones. Por ello se habla de la Europa Unida de las Naciones. En este terreno, Kok está cerca de la postura de Gran Bretaña, donde existe un temor estructural de pérdida de la propia cultura y soberanía. Se señala que no es importante esperar el pronto ingreso de Rusia a la Unión Europea, dado que a esta nación le quedan todavía por resolver una gran cantidad de diferencias. Los estados deben cumplir todas las exigencias que establece la Unión a sus nuevos miembros. La flexibilización de estas exigencias - demanda de varios aspirantes -, alteraría la estabilidad en Europa. Naciones que aún no están preparadas para ingresar, y que de todas formas irrumpen en el mercado europeo, corren el riesgo de verse aplastadas por otras que sí tienen normativas y economías en orden.
Si bien por ahora el euro - la moneda común europea que entrará en circulación el 1" de enero de 2002- causa preocupaciones, según Kok en el futuro será un éxito. Países como Dinamarca, Suecia y el Reino Unido que todavía no participan, se incorporarán rápidamente a la eurozona. Más ahora que Tony Blair ganó las elecciones. Wim Kok está convencido de que Blair será capaz de persuadir a los británicos a que abandonen sus recelos y voten a favor de Europa y a favor del euro en el próximo referendo.
Una meta previsible de la Unión Europea es "rescatar" su influencia en América Latina. A los pasos que vamos, ya la presión diplomática y comercial del Viejo Continente será realidad en diez años, como hoy Washington dice y opina sobre el destino político-económico de las naciones ubicadas entre el Río Bravo y la Patagonia.
Empero, la cuestión de los objetivos generales de la Unión Europea, los viejos intereses de las potencias del continente y el reto de la competencia regional comercial frente a los bloques americano y asiático, en formación, nos revelan diferencias entre los arquitectos del proyecto Europa: París y Berlín. Al acercarse la fecha de la ampliación en el 2002, los actuales países miembros no se ponen de acuerdo sobre el futuro de la Unión. Francia quiere conservar un máximo de poder en casa, mientras que Alemania opina que la Comisión Europea en Bruselas debería tener mayor influencia. Holanda se suma al punto de vista alemán, lo que es comprensible para un país pequeño que tiene que cuidarse para no ser absorbido por las grandes potencias. Así también están Suiza, Luxemburgo, Dinamarca, entre otros. Países del centro y del este del continente, se aliarán al pacto europeo, 27 en total.
El presidente francés, Jacques Chirac, el canciller alemán, Gerhard Schröder y el primer ministro británico, Tony Blair, ya dieron a conocer sus ideas al respecto. Holanda tardó en dar su punto de vista, dado que su futuro depende de su cooperación con los estados grandes. Sumándose a las ideas del canciller alemán, el premier holandés Wim Kok quiere otorgar más influencia a la Comisión Europea. Esta es una suerte de gobierno europeo, donde los actuales 15 países miembros tienen uno o dos comisarios, cargo equivalente al de los ministros. El mandatario holandés opina que el poder de la Comisión debe ampliarse, para que pueda llevar adelante una política más enérgica. Algo que no dijo pero es fundamental, es que así Holanda tendría un rol de mayor importancia en la Unión Europea; y Francia quiere más poder para sí misma y los demás países grandes.
Según Wim Kok, más poder para la Comisión no pone en peligro la existencia de los países individuales. La base de Europa seguirá estando formada por las naciones. Por ello se habla de la Europa Unida de las Naciones. En este terreno, Kok está cerca de la postura de Gran Bretaña, donde existe un temor estructural de pérdida de la propia cultura y soberanía. Se señala que no es importante esperar el pronto ingreso de Rusia a la Unión Europea, dado que a esta nación le quedan todavía por resolver una gran cantidad de diferencias. Los estados deben cumplir todas las exigencias que establece la Unión a sus nuevos miembros. La flexibilización de estas exigencias - demanda de varios aspirantes -, alteraría la estabilidad en Europa. Naciones que aún no están preparadas para ingresar, y que de todas formas irrumpen en el mercado europeo, corren el riesgo de verse aplastadas por otras que sí tienen normativas y economías en orden.
Si bien por ahora el euro - la moneda común europea que entrará en circulación el 1" de enero de 2002- causa preocupaciones, según Kok en el futuro será un éxito. Países como Dinamarca, Suecia y el Reino Unido que todavía no participan, se incorporarán rápidamente a la eurozona. Más ahora que Tony Blair ganó las elecciones. Wim Kok está convencido de que Blair será capaz de persuadir a los británicos a que abandonen sus recelos y voten a favor de Europa y a favor del euro en el próximo referendo.
Una meta previsible de la Unión Europea es "rescatar" su influencia en América Latina. A los pasos que vamos, ya la presión diplomática y comercial del Viejo Continente será realidad en diez años, como hoy Washington dice y opina sobre el destino político-económico de las naciones ubicadas entre el Río Bravo y la Patagonia.