Sobre la homosexualidad y el lesbianismo
En el diario "El Panamá América" del 6 de agosto del presente año, el arzobispo de Panamá se pronunció en contra del homosexualismo y lesbianismo como prácticas anormales que atentan contra la moral de la sociedad y pidió a los legisladores que jamás legalicen tales prácticas que son contrarias a la ley natural y al programa de Dios.
El tema de la homosexualidad y la evaluación moral de los actos homosexuales ha estado incesantemente en el debate público.
Estoy de acuerdo con las enseñanzas eclesiásticas de que "escoger a alguien del mismo sexo para nuestra actividad sexual, es anular el rico simbolismo, significado y metas del diseño sexual del Creador", y que "la actividad homosexual no es una unión complementaria, capaz de transmitir vida".
La Iglesia nos remite a la teología de la creación en Génesis: "Dios en su sabiduría infinita y amor, forjó a la humanidad; hombres y mujeres, en su propia imagen y semejanza. El ser humano, en consecuencia, es el trabajo mismo de Dios, y en la complementariedad de los sexos, son llamados a reflejar la unidad interna del Creador y esto lo hacen cooperando con él en la transmisión de vida por una donación mutua del uno al otro". Consecuentemente, la Iglesia celebra el plan divino de la unión amorosa y la creación de vida entre el hombre y la mujer en el sacramento del matrimonio. Es en la relación matrimonial que el uso de la facultad sexual es moralmente aceptable. La persona que se ocupa en comportamientos homosexuales, luego, actúa de forma inmoral, y como en todo desorden moral, la actividad homosexual impide la felicidad y la realización personal al actuar contrariamente a la sabiduría creativa de Dios.
Muchas personas, nos dicen los pastores de la Iglesia, están ejerciendo enorme presión a la Iglesia para que acepte y condone la condición de homosexual como si no fuera un desorden; empleando la táctica de protestar por cualquier crítica o reserva sobre las personas homosexuales, sus actividades y estilos de vida como formas diversas de discriminación injusta contra una práctica inofensiva.
Se ha esbozado el argumento de que la orientación homosexual, en muchos casos, no es el resultado de una elección deliberada; luego, la persona homosexual no tiene más opción que comportarse de forma homosexual. Desde luego, no se debe generalizar al juzgar cada caso individual. Pero lo que se debe evitar es la suposición infundada y degradante de que el comportamiento sexual de las personas homosexuales es siempre y totalmente compulsivo y en consecuencia, inculpable. Es fundamental, según las orientaciones de la Iglesia, reconocer la dignidad de toda persona homosexual, y como en toda conversión de un mal, el abandono de la actividad homosexual requiere de una colaboración profunda del individuo con la gracia liberadora de Dios.
Por otro lado, estoy en desacuerdo con la señora que en un programa de televisión insiste en que ella logrará cambiar a su esposo de sus impulsos homosexuales. El matrimonio no es cura para los problemas sexuales - mucho menos, uno tan profundo y penetrante como la homosexualidad.
El problema homosexual es tan grande que plantea un enigma para la mayoría de las mujeres. Algunos de los hombres más atractivos del mundo son homosexuales. Muchos de ellos son gente tan sofisticadas, tan cultos, encantadores, etc., que en muchos casos saben cómo complacer a las mujeres mejor que ellas mismas.
No es accidente que algunos de los más exitosos diseñadores de ropa femenina y estilistas, son homosexuales. Muchos homosexuales, aunque no son atraídos sexualmente a las mujeres, se identifican plenamente con ellas, y tienen muchas formas de apelar seductivamente al sexo femenino, siempre se acuerdan de las fechas de cumpleaños de sus amigas, sus tragos favoritos, el tipo de flores que a ellas les gustan, inclusive su preferencia de lápiz labial. Estas cualidades en ciertos homosexuales tienen un efecto devastador en las mujeres.
No es coincidencia que algunas estrellas cinematográficas más atractivos del sexo masculino tienen comportamientos homosexuales.
No es siempre fácil identificar a un homosexual, aunque muchos no se esconden. Pero el "homosexual clandestino" deja pocas pistas, y es difícil que las mujeres puedan ayudar a alguien cuyo problema no entienden y quien quizás no quiera ser ayudado.
El tema de la homosexualidad y la evaluación moral de los actos homosexuales ha estado incesantemente en el debate público.
Estoy de acuerdo con las enseñanzas eclesiásticas de que "escoger a alguien del mismo sexo para nuestra actividad sexual, es anular el rico simbolismo, significado y metas del diseño sexual del Creador", y que "la actividad homosexual no es una unión complementaria, capaz de transmitir vida".
La Iglesia nos remite a la teología de la creación en Génesis: "Dios en su sabiduría infinita y amor, forjó a la humanidad; hombres y mujeres, en su propia imagen y semejanza. El ser humano, en consecuencia, es el trabajo mismo de Dios, y en la complementariedad de los sexos, son llamados a reflejar la unidad interna del Creador y esto lo hacen cooperando con él en la transmisión de vida por una donación mutua del uno al otro". Consecuentemente, la Iglesia celebra el plan divino de la unión amorosa y la creación de vida entre el hombre y la mujer en el sacramento del matrimonio. Es en la relación matrimonial que el uso de la facultad sexual es moralmente aceptable. La persona que se ocupa en comportamientos homosexuales, luego, actúa de forma inmoral, y como en todo desorden moral, la actividad homosexual impide la felicidad y la realización personal al actuar contrariamente a la sabiduría creativa de Dios.
Muchas personas, nos dicen los pastores de la Iglesia, están ejerciendo enorme presión a la Iglesia para que acepte y condone la condición de homosexual como si no fuera un desorden; empleando la táctica de protestar por cualquier crítica o reserva sobre las personas homosexuales, sus actividades y estilos de vida como formas diversas de discriminación injusta contra una práctica inofensiva.
Se ha esbozado el argumento de que la orientación homosexual, en muchos casos, no es el resultado de una elección deliberada; luego, la persona homosexual no tiene más opción que comportarse de forma homosexual. Desde luego, no se debe generalizar al juzgar cada caso individual. Pero lo que se debe evitar es la suposición infundada y degradante de que el comportamiento sexual de las personas homosexuales es siempre y totalmente compulsivo y en consecuencia, inculpable. Es fundamental, según las orientaciones de la Iglesia, reconocer la dignidad de toda persona homosexual, y como en toda conversión de un mal, el abandono de la actividad homosexual requiere de una colaboración profunda del individuo con la gracia liberadora de Dios.
Por otro lado, estoy en desacuerdo con la señora que en un programa de televisión insiste en que ella logrará cambiar a su esposo de sus impulsos homosexuales. El matrimonio no es cura para los problemas sexuales - mucho menos, uno tan profundo y penetrante como la homosexualidad.
El problema homosexual es tan grande que plantea un enigma para la mayoría de las mujeres. Algunos de los hombres más atractivos del mundo son homosexuales. Muchos de ellos son gente tan sofisticadas, tan cultos, encantadores, etc., que en muchos casos saben cómo complacer a las mujeres mejor que ellas mismas.
No es accidente que algunos de los más exitosos diseñadores de ropa femenina y estilistas, son homosexuales. Muchos homosexuales, aunque no son atraídos sexualmente a las mujeres, se identifican plenamente con ellas, y tienen muchas formas de apelar seductivamente al sexo femenino, siempre se acuerdan de las fechas de cumpleaños de sus amigas, sus tragos favoritos, el tipo de flores que a ellas les gustan, inclusive su preferencia de lápiz labial. Estas cualidades en ciertos homosexuales tienen un efecto devastador en las mujeres.
No es coincidencia que algunas estrellas cinematográficas más atractivos del sexo masculino tienen comportamientos homosexuales.
No es siempre fácil identificar a un homosexual, aunque muchos no se esconden. Pero el "homosexual clandestino" deja pocas pistas, y es difícil que las mujeres puedan ayudar a alguien cuyo problema no entienden y quien quizás no quiera ser ayudado.