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Sobre la Ley 40


En nuestra humilde opinión como ex funcionario de una Fiscalía de Adolescentes, se nos hace obligante exponer a la sociedad el procedimiento agobiante por lo que pasan los que tramitan los expedientes o casos de los adolescentes incorregibles, en primera instancia esta Ley es sumamente protectora de los victimarios a lo que el procedimiento denomina “garantista”, el “click” del asunto empieza por la ejecución del hecho punible por parte de los adolescentes, la labor policial sin duda alguna es excepcional, llegando éstos a rendir declaración jurada exhaustos donde se le cuestiona más que a los adolescentes, luego se activa una dantesca investigación para ubicar a los familiares, se le confecciona al adolescente rápidamente una medida de seguridad para que comparezca a firmar una o dos veces al mes de acuerdo al delito cometido o convocar a una Conciliación que ésta, a mi parecer, si es procedente, en cálculo aproximado de cuatro horas el adolescente está listo para irse a su casa o su barrio a perpetrar el siguiente delito. Los casos van en aumento el índice de criminalidad en los jóvenes se incrementa día a día, el desgaste del recurso humano y estatal desde los miembros de la Policía Nacional hasta los funcionarios del Ministerio Público son costos elevadísimos para lograr a fin de cuentas la puesta en la calle al adolescente delincuente, la ciudadanía no está al margen de esta realidad por el contrario es víctima del sistema que opera la flamante Ley 40, que a nuestro parecer es la principal cómplice de la comisión de los delitos de los adolescentes en nuestro Panamá, lo delicado del asunto es que el adolescente conoce perfectamente que su detención no es freno para que no delinca posteriormente, en nuestro caso particular llegué a manifestar que nuestro Despacho parecía más una armería que una Fiscalía.

En los casos que los adolescentes son llamados a juicio sean por robo, homicidio, es decir por los Delitos más graves, aunque celebraron el aumento de la pena a los adolescentes la misma no es como tal, debido a que se toman los cálculos de rebaja de pena existentes, además hay una estrecha colaboración profesional y de amistad entre los jueces y fiscales que no debe convertirse en óbice de planteamientos en cuanto a la aplicación de la pena.

El nuevo proyecto de Ley de adolescentes es un clamor ciudadano necesario en nuestra latitud, el mismo debe ser renovado por completo, es decir abrogarse la Ley 40 que lo único que ha traído a nuestra sociedad es luto y dolor y proponer una Ley macro donde la pena se ejerza de manera coercitiva, la puesta en marcha del sistema acusatorio a nuestro parecer pone en riesgo la tranquilidad ciudadana con la neutralización de la detención preventiva, este sistema es exitoso en otras ciudades con economías sólidas, nuestra Patria no converge con esos niveles, así que mantengamos la alerta y la anhelada confianza en que nuestros nuevos dirigentes pongan el debido cuidado y la responsable atención que este problema de seguridad social está aconteciendo.

101 años de Panamá América

 
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