Sobre La magia del Quijote
He leído con sumo interés la muy didáctica obra La magia del Quijote de los profesores Ricardo Ríos e Isolda de León Becerra. Es un libro que se necesitaba en nuestro medio para que, tanto lectores como estudiantes, al leer y analizar el texto, logren encontrar, no sólo la eterna sabiduría cervantina, sino adentrarse en la capacidad del hombre de crearse y de recrearse a través de la imaginación y de los sueños.
Ha sido sobre todo perspicaz e inteligente la metodología que han utilizado al escoger los capítulos más sobresalientes de la obra para subrayar la universalidad de ésta. De esta manera, les han abierto a los lectores panameños un abanico de posibilidades para reflexionar sobre la importancia de la literatura como medio para reconocer esos pliegues del alma donde yacen las pasiones que nos llevan a concebir ideales y también a desbarrar, acarreados por las pasiones que brotan del lado oscuro de la psiquis.
Felicito a los autores por el minucioso trabajo de selección e interpretación y por el diálogo intertextual que han llevado a cabo. Ensayos como éste permiten que nuestros lectores aborden una obra literaria que, por su estructura, se considera la primera novela moderna en Occidente porque en ella el autor español logra la soberanía de la realidad verbal del texto y acaba, una vez por todas, con la inocencia del narrador-autor. Asimismo, gracias al agudo análisis de los profesores Ríos y de León Becerra, muchos podrán encontrar, de ahora en adelante, la huella de Cervantes en personajes como Madame Bovary, de Flaubert; Tristan Shandy, de Sterne; Catherine Moorland, de Jane Austen; Myshkin, de Dostoievski; y Nazarín de Pérez Galdós que han transformado -al igual que don Quijote, Sancho y demás figuras de esta obra inmortal- nuestra visión del mundo, y ¿por qué no?, también han trastocado la dimensión de nuestras pesadillas.
(*) La autora es, además, miembro de la Academia Panameña de la Lengua Correspondiente de la Real Española y de la Colombiana de la Lengua.
Ha sido sobre todo perspicaz e inteligente la metodología que han utilizado al escoger los capítulos más sobresalientes de la obra para subrayar la universalidad de ésta. De esta manera, les han abierto a los lectores panameños un abanico de posibilidades para reflexionar sobre la importancia de la literatura como medio para reconocer esos pliegues del alma donde yacen las pasiones que nos llevan a concebir ideales y también a desbarrar, acarreados por las pasiones que brotan del lado oscuro de la psiquis.
Felicito a los autores por el minucioso trabajo de selección e interpretación y por el diálogo intertextual que han llevado a cabo. Ensayos como éste permiten que nuestros lectores aborden una obra literaria que, por su estructura, se considera la primera novela moderna en Occidente porque en ella el autor español logra la soberanía de la realidad verbal del texto y acaba, una vez por todas, con la inocencia del narrador-autor. Asimismo, gracias al agudo análisis de los profesores Ríos y de León Becerra, muchos podrán encontrar, de ahora en adelante, la huella de Cervantes en personajes como Madame Bovary, de Flaubert; Tristan Shandy, de Sterne; Catherine Moorland, de Jane Austen; Myshkin, de Dostoievski; y Nazarín de Pérez Galdós que han transformado -al igual que don Quijote, Sancho y demás figuras de esta obra inmortal- nuestra visión del mundo, y ¿por qué no?, también han trastocado la dimensión de nuestras pesadillas.
(*) La autora es, además, miembro de la Academia Panameña de la Lengua Correspondiente de la Real Española y de la Colombiana de la Lengua.