Sobre la Policía y la conducta juvenil
Desde los inicios de nuestra historia republicana, los datos de violencia no eran tan altos; pero los hechos que han estremecido los últimos dos meses han puesto de manifiesto que nuestra sociedad necesita de fuertes cambios hacia quienes tratan de imponer sus condiciones en forma absoluta. Cuando se trata de problemas de violencia hay que proyectar ciertos aspectos que se inician desde el hogar, donde la violencia está a la orden del día.
Es difícil clavar puntos equivocados sobre aspectos que no se pueden arreglar como meter a un menor de edad en prisión, porque eso podría llenar su mente de más acciones negativa.
En naciones como Estados Unidos, cuando un joven comete un delito contra el patrimonio estatal hay normas constitucionales que dictan para los menores de edad ciertas acciones o sanciones rápidas que lo ayudan a mejorar ante la sociedad. Sentenciar a un joven dentro de un penal tiene su parte positiva, porque se puede regenerar; sin embargo, lo negativo es que hay probabilidad que cambie de conducta, siembre y cuando no escoja los deficientes caminos de una sociedad dañada por esquemas o estereotipo que han traumatizado a un hogar.
La ley establece que se debe juzgar como si fuera un adulto, pero todavía prevalece el dominio de aquellos jóvenes que irrespetan a sus padres, lo que es una falta de tolerancia y educación.
Ante estos brotes de violencia que se están dando en Panamá es necesario activar una verdadera política agresiva, psicosocial que sea orientada a ese joven y adulto cuando es capturado y llevado a la prisión.
Es cierto que la persona que comete un crimen debe pagarlo como lo manda la ley, mas es importante visualizar positivamente el esfuerzo que realiza la Policía Nacional. Reforzando a la institución policial existe la posibilidad de hacerle un verdadero frente al crimen de pandillas y organizado que está dejando mucho luto y dolor en los hogares panameños.