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Sobre la Red de Oportunidades


La pobreza deambula como alma en pena. Como forma de vida es producto de la imposibilidad de acceso y/o carencia de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas humanas que inciden en el deterioro de la calidad de vida de las personas, tales como la alimentación, la vivienda, la educación, y la asistencia sanitaria. También se suelen considerar la falta de medios para poder acceder a tales recursos, como el desempleo, la falta de ingresos o un nivel bajo de los mismos. También puede ser el resultado de procesos de segregación social.

El concepto de pobreza es fundamentalmente económico, aunque también tiene impactos políticos y sociológicos. En la mayoría de los contextos se la considera algo negativo, pero en algunos ámbitos espirituales la pobreza voluntaria se considera una virtud por implicar la renuncia a los bienes materiales.

Un intento por mitigar la pobreza es la Red de Oportunidades, un plan de acción bastante interesante. Lo que me preocupa es la transferencia monetaria condicionada que hace que los propios hogares tengan la posibilidad de utilizar el dinero en efectivo de acuerdo con su criterio y priorizar las necesidades más apremiantes. Lo que aún no puedo asimilar es, ¿cómo una mujer puede manejar adecuadamente este dinero sin previa educación en el control del mismo tomando en consideración que son explotadas por sus maridos quienes tienen la libertad por aprovecharse del mismo para el consumo de alcohol y la chinguia, dos elementos profesados y cultivados producto precisamente de la pobreza y del abuso cobarde a que son sometidas. ¿En qué momento se supervisa el manejo y se mide la efectividad de este beneficio?

La pobreza no es, pues, una causa que deba ser tratada como tal para combatirla, es el resultado de procesos complejos y extendidos en el tiempo, que son difíciles de apreciar a simple vista y que requieren investigación sostenida para lograr su comprensión antes de plantear cualquier intento de terminar con la pobreza.

En Panamá existe, entre otras, la Fundación Pro-Niños de Darién creada por Mons. Rómulo Emiliani, en que, con sólo veinte dólares al mes donados por un patrocinador, un niño en extrema pobreza desayuna, almuerza y cena todos los días. Además se le brinda educación garantizada y útiles escolares, control de crecimiento y desarrollo a los pequeños y hasta se tiene para la compra de juguetes en Navidad; asistencia técnica a todas las escuelas sobre los alimentos y productos agrícolas; hacen huertos escolares capacitando al padre, madre y maestro en agricultura orgánica con técnicas amigables al medio ambiente; salud garantizada, etc. Además de desarrollar y fortalecer las granjas familiares para que la familia tenga una mejor calidad de vida y autosostenibilidad. En pocas palabras, no se les da el beneficio en dinero para que ellos lo manejen, esto es fatal.

La verdadera lágrima de la pobreza no es la que cae de los ojos y resbala por la cara, sino la que duele en el corazón y resbala por el alma. Esas lágrimas no necesitarán ser recordadas porque son las que nunca se olvidan.

[gemiliani@cableonda.net]

101 años de Panamá América

 
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