Sobre la sinagoga y los medios de comunicación
Con motivo de los conocidos, lamentables y condenables hechos perpetrados el pasado sábado 31 de enero, en una sinagoga ubicada al suroeste de Caracas, ciudad capital de la República Bolivariana de Venezuela, cuna del común Libertador de ambas naciones, se han producido diversas y esperadas reacciones por parte de distintos sectores, tanto dentro de la tierra natal del más grande hombre de la América entera, como fuera de sus fronteras.
La reacción primigenia y casi inmediata, a escasas horas de haberse tenido noticias de los hechos mencionados, provino del Estado venezolano, por conducto del Ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, quien expresó la posición oficial del gobierno venezolano al repudiar y condenar los mismos, en un pronunciamiento realizado el mismo día de conocerse los hechos.
Casi de inmediato de conocida la posición referida expresada por la Cancillería venezolana, el día siguiente domingo, 1 de febrero de 2009, el Señor Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, nuevamente reiteró la posición oficial de Venezuela al condenar rotundamente los hechos in comento, los cuales curiosamente se producen a escasos días de realizarse en Venezuela la décima quinta consulta electoral desde 1998, año de la llegada al poder del hoy primer mandatario nacional, hasta la fecha. Lo cual hace recordar las reiteradas palabras del Presidente de la República Federativa del Brasil cuando señala que "en Venezuela hay un exceso de Democracia".
A escasos ocho días de los lamentables y condenables hechos, ya el Estado venezolano a través de los órganos correspondientes y en estricto apego al Estado de Derecho y de vigencia absoluta de las libertades ha presentado a la opinión pública once personas detenidas por estos hechos, ocho de ellos funcionarios de distintos cuerpos policiales, dos particulares miembros de bandas delictivas comunes, y el último un funcionario de seguridad de la misma sinagoga.
Lo más llamativo de este caso es que la acción contó con la participación del escolta del rabino de la sinagoga, quien al mismo tiempo dirigió la incursión, lo que permitió que ésta se iniciara desde dentro del sagrado recinto, al producir deliberadamente un corte eléctrico en los sistemas de seguridad de la sinagoga, desde adentro, para posibilitar el paso de la banda delictiva al recinto.
Igual de llamativa es la reacción de algunos sectores, dentro y fuera de Venezuela mediante, entre otros medios, editoriales de prensa, que sin ningún elemento de juicio se atreven a señalar a través de los medios de los cuales disponen disparates tales como que en Venezuela se desarrolla una campaña antisemita con los auspicios de grupos afines al presidente Hugo Chávez, pretendiendo minimizar, al no hacer mención, que tales hechos son consecuencia inesperada y lamentable del uso desproporcionado de la fuerza en el reciente y criminal ataque al pueblo palestino en la Franja de Gaza, que menosprecia no solamente la importancia de la tolerancia y el respeto a las libertades individuales consagradas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, para la sana convivencia y el progreso de la comunidad internacional, sino también las Convenciones de Ginebra y sus Protocolos Adicionales sobre el Derecho Internacional Humanitario, y en especial el Convenio de Ginebra de 12 de agosto de 1949 relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra.
Sobre las acciones y actitudes referidas de algunos actores de la comunicación, no puede uno sensatamente sino suponer que estas posiciones son deliberadamente tendenciosas y sesgadas o, por el contrario, están cargadas de una ignorancia profundamente supina sobre el sistema democrático venezolano, al punto que causa jocosidad que un sistema de gobierno reconocido mundialmente, incluso por sus propias autoridades, como colocado a la izquierda del espectro político-ideológico universal se le pretenda acusar de "maniobras fascistas", es decir de gobierno fascista, justamente el extremo opuesto de dicho espectro. Es decir, de un momento a otro, producto de los medios de comunicación, pasamos de ser un gobierno de izquierda a uno de extrema derecha.
Hoy como ayer, el mejor aliado de la Revolución Bolivariana es el tiempo, que junto al Pueblo Patriota acompaña al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, el cual mantendrá la implementación de las políticas públicas necesarias para el pleno desarrollo nacional hasta que el soberano así lo considere.
De otro lado, es necesario acotar que para exigir hay que tener legitimidad, y ésta no se adquiere asumiendo actitudes y posiciones a la ligera, menos aún cuando se trata de medios de comunicación social, que tienen entre otras la delicada tarea de formar matrices de opinión, aunque tal vez eso lo explique todo.