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Sobre los tímpanos de los panameños de cartón


"Sólo marchando hacia adelante en el camino del saber y de la técnica solucionaremos los problemas inevitables que genera el progreso".
GILLES LIPOVETSKY
Como "panameños de cartón" designamos a todos aquellos "herederos ociosos de la historia Patria" (léase, ignorantes); incluyendo, caro está, a la tribu de "Casandras"; es decir, "ilotas reencarnados": aquellos que se sienten desfallecer ante la inminente partida del gringo de nuestro paraíso terrenal.
Por lo tanto, es necesario, indispensable, conviene a la salud mental y al fortalecimiento de nuestra identidad nacional y cultural que, desde el ingreso mismo de nuestra niñez a la escuela, el maestro se imponga el deber de erigir, con sabiduría, firmeza y prudencia, una estatura moral -la conciencia de "ser persona"- en el pecho de cada niño(a).
Se sorprendería (n) usted(es), amable(s) lector(es, as), al comprobar la muchedumbre de ciudadanos panameños -indistintamente en cuanto género o edad- que desconocen el valor, la dignidad y el peso que les confiere a su propia naturaleza, el "Ser Persona". "Ser Personas" estimado lector- es el punto de convergencia al que están llamadas no sólo las fuerzas instintivas, sino también las potencias inferiores y las facultades superiores del hombre, en su dinamismo integrante. "Ser Persona" significa autonomía, libertad, poder de decisión, capacidad de conocer y de amar, e incluso, odiar (actitud innecesaria y lesiva para el "Ser Personal"; por cuanto permite subyugarse a sí mismo, rebajarse, como suele decirse: quien odia se conturba, se amarga la vida sin causarle molestias al causante de su padecer). Igual le ocurre al envidioso, al celoso, al ambicioso, al zascandil, etc.: "Almas Reptilíneas" los denomina Miguel De UNAMUNO.
Y algo que jamás debemos olvidar es que, sólo es considerada "persona", aquel a quien se le respetan sus iniciativas.
Hoy por hoy, bajo el régimen democrático en los países desarrollados, por lo general el poder político es débil, en principio, porque las ideologías han desaparecido. La verdadera fuerza, el verdadero poder, está en la justicia y en los medios. La independencia de los otros dos poderes es esencial. Por cierto, el Poder Ejecutivo, en todas partes del mundo, quiere avanzar sobre el Judicial; pero, como demuestra la experiencia, aun cuando lo logra termina perdiendo. En una sociedad democrática, a la larga, esa estrategia es perjudicial; se puede comprar un juez incluso a varios magistrados- pero jamás a todos los electores. Y es en éstos, entre nosotros, donde aún no se tiene conciencia, como decíamos, de "Ser Persona". ºDe ahí el escandaloso "Marketing Político"! que prevalece en los comicios electorales, donde el soborno y la venalidad, por parte de candidatos y de electores, son propios de abyecta y estridente intemerata con repercusiones intra y extramuros, nada edificantes.
Uno de los más descarados e inocultables y ofensivos pecados del actual gobierno ha sido la cronicidad cuasi terminal de su "Histrionismo", un caso de patología social, según el Dr. Eloy Luis André; el cual se contrae al mentir sistemático y calculado, bajo la doble forma de simulación y disimulación; llevado al extremo como observa Julián Marías: "La mentira ha sido y es el criterio decisivo. No se la puede admitir ni aceptar, porque ello envuelve complicidad; no se puede fingir que se cree lo que dice el que miente". Y ésta ha sido, precisamente, la política del actual gobierno, con respecto a la dignidad del "Ser Persona", del soberano.
De más está decir -pero no podemos sino decirlo: La duda panameña es ya una certeza: que dudar de algo que digan, tanto el auriga, como los personeros de palacio de elevada jerarquía, nos evita sentirnos estúpidos. La sociedad civil panameña y la gente que piensa (no carecemos de ella), han logrado hacer de la "duda" un emblema de sagacidad, al punto de alterar el "escepticismo provisorio" o "duda metódica" cartesiana (llamada "hiperbólica" por el filósofo): "Dudo, luego existo".
Lo cual, a la postre, no es más que un modo de autodefensa psicológica que nos permite salvarnos del bochorno y la humillación de haber creído o confiado en las autoridades gubernamentales bajo la recia disciplina de su jefe máximo, el reencarnado Epiménides, el personaje que utilizara Eubúlides, filósofo griego del siglo VI a.C., y con el cual planteó la famosa paradoja del mentiroso.
De manera que erradicar ese virus pernicioso que hoy infecta nuestra idiosincrasia, nuestro "Ser Personal", será una tarea ímproba, pero no imposible, para S.E. Mireya Elisa Moscoso Rodríguez, en aras de elevar la moral ciudadana y ganar la confianza y credibilidad perdidas, producto de sus consagradas funciones ejecutivas del próximo quinquenio.
"Finis coronat opues", reza un clásico aforismo latino.
"ºUt Deus Vult!" ("ºQue sea como Dios quiera!")
Nada más. Nada menos.

101 años de Panamá América

 
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