Sobre los "vices"
Los vicepresidentes de la República, por mandato constitucional, reemplazan al presidente de la República en caso de falta temporal o absoluta, pero acaban representando a éste en actos protocolares de poca trascendencia, tanto local como internacionalmente. En la gran mayoría de los casos, los vicepresidentes son escogidos con criterios eminentemente políticos y, en ocasiones, por su caudal económico. Suelen estar muy supeditados a sus principales, pero dependiendo de sus dotes personales, no hay razón para que sigan siendo figuras meramente protocolares, sino instrumentos importantes para agilizar la maquinaria estatal y la ejecución de la política de gobierno.
Históricamente, la selección de ministros de Estado ha obedecido mayoritariamente a consideraciones partidistas. El Consejo de Gabinete termina reflejando los colores de los partidos que apoyaron al presidente en su campaña, casi en proporción a los votos aportados. Por esa razón, las personas nombradas ministros resultan ser personalidades políticas con algún vínculo o conocimiento sobre la correspondiente cartera.
El reciente revuelo sobre el cambio de Gabinete resultó en cambios nominales a nivel de ministros (sólo el Ministerio de Desarrollo Agropecuario fue agraciado con sangre nueva), pero cambios sustanciales de viceministros. En total, siete fueron reemplazados, de los cuales dos provienen del sector privado. El mensaje parece claro: la señora presidenta considera que sus ministros están cumpliendo con su responsabilidades (tanto políticas como en la dirección de sus respectivas carteras), pero que sus subalternos inmediatos no están llenando las expectativas en materia de ejecución.
Si esa fue la razón que motivó el cambio, entonces los nuevos viceministros debieron haber sido escogidos por sus conocimientos técnicos sobre los asuntos de la cartera en la cual fueron nombrados. Una revisión del currículum de cada uno de los viceministros nombrados confirma que se trata de jóvenes profesionales que pueden contribuir a dinamizar el papel de sus principlaes en las distintas carteras.
Históricamente, la selección de ministros de Estado ha obedecido mayoritariamente a consideraciones partidistas. El Consejo de Gabinete termina reflejando los colores de los partidos que apoyaron al presidente en su campaña, casi en proporción a los votos aportados. Por esa razón, las personas nombradas ministros resultan ser personalidades políticas con algún vínculo o conocimiento sobre la correspondiente cartera.
El reciente revuelo sobre el cambio de Gabinete resultó en cambios nominales a nivel de ministros (sólo el Ministerio de Desarrollo Agropecuario fue agraciado con sangre nueva), pero cambios sustanciales de viceministros. En total, siete fueron reemplazados, de los cuales dos provienen del sector privado. El mensaje parece claro: la señora presidenta considera que sus ministros están cumpliendo con su responsabilidades (tanto políticas como en la dirección de sus respectivas carteras), pero que sus subalternos inmediatos no están llenando las expectativas en materia de ejecución.
Si esa fue la razón que motivó el cambio, entonces los nuevos viceministros debieron haber sido escogidos por sus conocimientos técnicos sobre los asuntos de la cartera en la cual fueron nombrados. Una revisión del currículum de cada uno de los viceministros nombrados confirma que se trata de jóvenes profesionales que pueden contribuir a dinamizar el papel de sus principlaes en las distintas carteras.