Sobre necesidades impostergables
Los problemas que afronta el Estado son muchos y variados. El gobierno parece que no se puede dar abasto o, en algunos casos, no trata de solucionarlos. No obstante, las soluciones se deben perseguir asignando prioridades y cubriendo la mayor cantidad de campos. Mientras nos mordemos las uñas esperando que se tomen medidas concretas, principalmente en lo que respecta a la economía y a la corrupción, pienso que alguien en posición de autoridad debe iniciar movidas para que se promulgue una nueva constitución.
Opino que la idea de nombrar una comisión de notables que redacte una nueva Carta Magna sigue siendo buena, especialmente cuando vemos que prevalecen los intereses de los partidos existentes y de las personas que se benefician de un sistema que poco le importa la sociedad civil. El tema de las reformas electorales es constancia gráfica de esta aseveración. Nadie espera que el sistema se autocorrija. El interés de los partidos más fuertes prevalece, así como el de aquellos políticos bellacos que están y quieren seguir estando en la papa.
Pienso que la presidenta Moscoso puede ganarse un poroto inmenso si nombra esta comisión de notables que redacte una nueva constitución y la somete a la voluntad del pueblo soberano a través de un referendo. Desde la invasión ésta es una necesidad impostergable que, sin embargo, sigue posponiéndose. Explico. Estoy pensando en una fórmula que no puedan obviar los partidos e individuos bellacos que no se despegan de la ubre consabida.
Paralelamente, otra medida que mandaría un mensaje claro a la ciudadanía de que el presente gobierno está interesado en luchar por los desposeídos sería la rebaja de los sueldos de los altos funcionarios. No puedo creer que se haya olvidado que el salario de $10 mil mensuales fue una medida que el "torrijismo" concedió a los miembros de la Comisión de Legislación que instauró por allá por los años de 1970. Uno de los beneficiados con tanta largueza, después de hacer antesala de 6 horas para ganarse al dictador de turno, volvió a instalar ese altísimo nivel salarial en 1994. Aunque poco después se vio obligado a echar para atrás, quedaron beneficiados muchos altos funcionarios que en realidad no tienen gran cosa que enseñar para convencer al pueblo que se merecen tal emolumento. El funcionario que resalta como un chichón en la frente es el fiscal electoral quien aparentemente fue digitalizado para el puesto porque se declaró sumo sacerdote del toricristianismo.
Unos treinta años han transcurrido desde la Comisión de Legislación. Hoy día los malditos $10 mil se ven altísimos, siderales. Imagínese, caro lector, como sería hace tres décadas. De modo que muchos no entendemos cómo es que nuestros regímenes democráticos hayan permitido que este concepto del "torrijismo" todavía impere en nuestro medio.
Es hora de que la presidenta Moscoso demuestre con acciones concretas que no está calcando medidas del primer jefe de la narcodictadura (con perdón de Boris) ni del régimen "torrijista" que la precedió. Para no regurgitar detalles odiosos (como helicóptero y avión...) reitero que la rebaja del ´torritope´ sería una señal sólida y esperanzadora. Y es que necesitamos reforzar la esperanza en el corazón de los panameños.
Las sugerencias anteriores no son nuevas, ni poseo patente de ellas, pero las reitero a pesar de que he llegado a sentir que los panameños que apoyan al presente gobierno, sugiriendo acciones de higiene moral, han estado arando en el mar. Sin embargo, no debemos capitular. Está de por medio el futuro de Panamá, que es inmortal.
Opino que la idea de nombrar una comisión de notables que redacte una nueva Carta Magna sigue siendo buena, especialmente cuando vemos que prevalecen los intereses de los partidos existentes y de las personas que se benefician de un sistema que poco le importa la sociedad civil. El tema de las reformas electorales es constancia gráfica de esta aseveración. Nadie espera que el sistema se autocorrija. El interés de los partidos más fuertes prevalece, así como el de aquellos políticos bellacos que están y quieren seguir estando en la papa.
Pienso que la presidenta Moscoso puede ganarse un poroto inmenso si nombra esta comisión de notables que redacte una nueva constitución y la somete a la voluntad del pueblo soberano a través de un referendo. Desde la invasión ésta es una necesidad impostergable que, sin embargo, sigue posponiéndose. Explico. Estoy pensando en una fórmula que no puedan obviar los partidos e individuos bellacos que no se despegan de la ubre consabida.
Paralelamente, otra medida que mandaría un mensaje claro a la ciudadanía de que el presente gobierno está interesado en luchar por los desposeídos sería la rebaja de los sueldos de los altos funcionarios. No puedo creer que se haya olvidado que el salario de $10 mil mensuales fue una medida que el "torrijismo" concedió a los miembros de la Comisión de Legislación que instauró por allá por los años de 1970. Uno de los beneficiados con tanta largueza, después de hacer antesala de 6 horas para ganarse al dictador de turno, volvió a instalar ese altísimo nivel salarial en 1994. Aunque poco después se vio obligado a echar para atrás, quedaron beneficiados muchos altos funcionarios que en realidad no tienen gran cosa que enseñar para convencer al pueblo que se merecen tal emolumento. El funcionario que resalta como un chichón en la frente es el fiscal electoral quien aparentemente fue digitalizado para el puesto porque se declaró sumo sacerdote del toricristianismo.
Unos treinta años han transcurrido desde la Comisión de Legislación. Hoy día los malditos $10 mil se ven altísimos, siderales. Imagínese, caro lector, como sería hace tres décadas. De modo que muchos no entendemos cómo es que nuestros regímenes democráticos hayan permitido que este concepto del "torrijismo" todavía impere en nuestro medio.
Es hora de que la presidenta Moscoso demuestre con acciones concretas que no está calcando medidas del primer jefe de la narcodictadura (con perdón de Boris) ni del régimen "torrijista" que la precedió. Para no regurgitar detalles odiosos (como helicóptero y avión...) reitero que la rebaja del ´torritope´ sería una señal sólida y esperanzadora. Y es que necesitamos reforzar la esperanza en el corazón de los panameños.
Las sugerencias anteriores no son nuevas, ni poseo patente de ellas, pero las reitero a pesar de que he llegado a sentir que los panameños que apoyan al presente gobierno, sugiriendo acciones de higiene moral, han estado arando en el mar. Sin embargo, no debemos capitular. Está de por medio el futuro de Panamá, que es inmortal.