Sobre tijeretazos que fulminan a los medios
Estoy de acuerdo con muchas de las observaciones vertidas por el Prof. Luis Murillo en su artículo "Las Tijeras de la Editora" (Panamá América 27/03/00), tanto así que antes de leerlo envié una nota de protesta a un medio que patalea para ganar mercado, pero con censores que no sólo se creen los más caros letrados por premios que se cocinan con leña verde en este Panamá, sino que responden a una determinado interés político y hasta marítimo; sencillamente se perfila como el substituto de aquel que, por congeniarse con los dictatoriales, perdió tanta clientela que se estrelló y terminó en las manos de nuevos amos que ya están recurriendo a la mismísima bondad de publicidades estatales, que se reparten a los cofrades del gobierno de turno. Mala apuesta la del medio que forja sus expectativas en determinada inclinación política, a fin de resarcirse en gobierno de las pérdidas.
Los que dedicamos esfuerzos en remitir informaciones y opiniones a través de los medios, nos frustra que sean censurados por razones ajenas al periodismo imparcial y calidad de los mismos o; que a fin de proteger intereses del editor de turno (aunque a veces a un mal instruido u obcecado de escritorio que se encarama en las nubes) recurra, en los casos de aquella colaboraciones que refutan posturas de actualidad, a dilatar su publicación para diluir el debate o a darle refrigeración.
También disgusta que se le hagan recortes a una frase, oración o párrafo que cambia enteramente el significado. No me siento un escritor de maravilla, pero en cada escrito pongo los mejores esfuerzos para que el mensaje respete lo racional y substancial, procuro no meterme en temas de los que no estoy familiarizado o no que no haya profundizado como tampoco me involucro en aquellos como los del uso del Fondo Fiduciario, que en mucho encierra conjeturas fundamentadas en los complejos principios y fortuitos económicos, de ahí que se los dejo a los conocedores.
Aunque recurrieren con fina agudeza a recursos de la retórica no muy benditos, hay en el ámbito excelentes escritores con puntos de vistas que coinciden o difieren de los míos, pero cuyas lecturas deparan enseñanza y la enriquecedora polémica.
También hay aquellos aburridores de pluma necia que presentan escritos insubstanciales que son un perfecto ejemplo de logomaquia, a quienes asombrosamente los medios le prestan espacios que ni a Camilo José Sela y que tan sólo deslucen la página. De ese sector percibo en sus garabatos patrones lisonjeros y en no pocos casos complejos xenofóbicos, patrioteros, clasistas, etc. Por cierto que recientemente uno de esos aburridores que escriben lo que todos saben o huecamente sobre todos los temas que encuentra (no suelta a los gringos que ya se fueron y rabiblancos que culpa de todo), llegó al extremo de exigirle a la Presidenta que corrigiera las deficiencias que muestra su gobierno, porque él contribuyó en gran medida a su elección con sus vacuos y zalameros escritos - vaya iluso de circunstancias y simbolismos electivos - por supuesto, que su frustráneo, tras línea, traduce que esperaba un cargo!
Sirva la oportunidad para comentar que otrora repliqué a Murillo un artículo donde describía con no buenos términos a la persona de un político que apoyé, basado principalmente en prejuicios de cuna social y rama de servicios que se desempeña, obviamente, porque se presentaba a la consulta electoral como una alternativa a la candidata que era de su agrado; recurso de la persuasión que no se compadece con los analíticos conque suele deleitarnos en sus escritos. Sin embargo, cometí el error, y le pido disculpas, de reprocharle su derecho a escribir sobre el acontecer patrio desde la lejana California, sencillamente en la ocasión pesó en mí la impetuosidad más que la razón, sin lugar a dudas la tecnología de la comunicación mantiene al Profesor más informado sobre las barbaridades de este país que la gran mayoría de los panameños, que sabemos no son muy aficionados a la lectura o dados a interesarse en los temas nacionales, ciertamente cruciales, que afectan sus derechos y bienestar.
Los que dedicamos esfuerzos en remitir informaciones y opiniones a través de los medios, nos frustra que sean censurados por razones ajenas al periodismo imparcial y calidad de los mismos o; que a fin de proteger intereses del editor de turno (aunque a veces a un mal instruido u obcecado de escritorio que se encarama en las nubes) recurra, en los casos de aquella colaboraciones que refutan posturas de actualidad, a dilatar su publicación para diluir el debate o a darle refrigeración.
También disgusta que se le hagan recortes a una frase, oración o párrafo que cambia enteramente el significado. No me siento un escritor de maravilla, pero en cada escrito pongo los mejores esfuerzos para que el mensaje respete lo racional y substancial, procuro no meterme en temas de los que no estoy familiarizado o no que no haya profundizado como tampoco me involucro en aquellos como los del uso del Fondo Fiduciario, que en mucho encierra conjeturas fundamentadas en los complejos principios y fortuitos económicos, de ahí que se los dejo a los conocedores.
Aunque recurrieren con fina agudeza a recursos de la retórica no muy benditos, hay en el ámbito excelentes escritores con puntos de vistas que coinciden o difieren de los míos, pero cuyas lecturas deparan enseñanza y la enriquecedora polémica.
También hay aquellos aburridores de pluma necia que presentan escritos insubstanciales que son un perfecto ejemplo de logomaquia, a quienes asombrosamente los medios le prestan espacios que ni a Camilo José Sela y que tan sólo deslucen la página. De ese sector percibo en sus garabatos patrones lisonjeros y en no pocos casos complejos xenofóbicos, patrioteros, clasistas, etc. Por cierto que recientemente uno de esos aburridores que escriben lo que todos saben o huecamente sobre todos los temas que encuentra (no suelta a los gringos que ya se fueron y rabiblancos que culpa de todo), llegó al extremo de exigirle a la Presidenta que corrigiera las deficiencias que muestra su gobierno, porque él contribuyó en gran medida a su elección con sus vacuos y zalameros escritos - vaya iluso de circunstancias y simbolismos electivos - por supuesto, que su frustráneo, tras línea, traduce que esperaba un cargo!
Sirva la oportunidad para comentar que otrora repliqué a Murillo un artículo donde describía con no buenos términos a la persona de un político que apoyé, basado principalmente en prejuicios de cuna social y rama de servicios que se desempeña, obviamente, porque se presentaba a la consulta electoral como una alternativa a la candidata que era de su agrado; recurso de la persuasión que no se compadece con los analíticos conque suele deleitarnos en sus escritos. Sin embargo, cometí el error, y le pido disculpas, de reprocharle su derecho a escribir sobre el acontecer patrio desde la lejana California, sencillamente en la ocasión pesó en mí la impetuosidad más que la razón, sin lugar a dudas la tecnología de la comunicación mantiene al Profesor más informado sobre las barbaridades de este país que la gran mayoría de los panameños, que sabemos no son muy aficionados a la lectura o dados a interesarse en los temas nacionales, ciertamente cruciales, que afectan sus derechos y bienestar.